Sebastiao Mendoça
Autor de ¿Por qué fracasó Sendero?
Para Lampadia
Este artículo es el primero de una serie que pienso publicar en Lampadia sobre el terrorismo en Perú. Una razón para hacerlo es la evidencia de infiltración de los continuadores de Sendero en el sistema político legal.
Mis artículos van a estar relacionados a mi libro ¿Por Qué fracasó Sendero? Algunos van a desarrollar facetas que no están tan trabajadas en el libro y otros van a ser síntesis de lo que ya escribí.
Hace poco yo publiqué un artículo en que digo que la Izquierda peruana no ha entendido el fenómeno terrorista. Muchos activistas de redes y algunos intelectuales se han molestado. Su argumento fue que sus autores han escrito miles de páginas sobre el terrorismo. El problema es que escribir miles de páginas no es lo mismo que entender el fenómeno. Para entender un fenómeno ideologizado, como el terrorismo, es necesario primero distanciarse de los discursos ideológicos para acercarse al fenómeno en forma objetiva.
En los 80 y aún después, la izquierda ha compartido muchas de las creencias ideológicas de Sendero y no ha sido capaz de revisar su propia ideología para analizar el terrorismo.
El discurso predominante en las izquierdas es que, además de la decisión de Guzmán como factor desencadenante de la guerra, había causas sociales: discriminación étnica y social, pobreza, abandono, racismo, exclusión social y política, desigualdad histórica, pobreza, etc.
Con algunas variaciones, estos factores están en todas sus publicaciones. En síntesis, afirman que Guzmán fue el desencadenante, pero que la violencia fue provocada por las injusticias sociales. Esa creencia fue dominante a lo largo del conflicto, y aún es nuclear en las explicaciones de las izquierdas sobre el terrorismo.

Muchos de esos factores describen las condiciones de sectores de los campesinos peruanos en los 80, pero Sendero Luminoso no fue creado por los campesinos. Sendero no surgió de una rebelión campesina en alguna provincia de Ayacucho, de Cusco o de Puno. Los creadores de Sendero fueron otros y sus motivos también fueron otros.
Sendero surgió en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH) y fue creado por una élite provinciana privilegiada, pero además ideologizada y resentida. El surgimiento del terrorismo ha sido un fenómeno complejo. Yo lo explico en mi libro, pero en forma muy sintética se puede decir que Sendero ha surgido de la combinación de tres factores principales: la propagación de ideologías marxistas en el país, los resentimientos de una élite provinciana y las ambiciones dictatoriales de Guzmán.
La élite provinciana que creó Sendero era mestiza, no era indígena. Eran miembros de las clases privilegiadas, no sufrían de racismo, discriminación, pobreza o marginación política, y no estaban socialmente excluidos.

Los creadores de Sendero eran marxistas radicales y pudieron crecer porqué a lo largo de los años 60 y 70 hubo una gran difusión de las ideologías marxistas en América Latina. Esas ideologías eran promovidas por Cuba, China y los grupos de izquierda, y generaron movimientos violentistas en Brasil, Uruguay, Argentina, Colombia, etc. Además, en Perú, la dictadura militar de izquierda bombardeó la sociedad con un discurso anti-capitalista por más de una década. La juventud universitaria de aquellos años se educó bajo ese bombardeo ideológico. Esas ideologías afirmaban que era correcto usar la violencia para tomar el poder político. Nelson Manrique, Luis Pásara y otros lo tienen documentado. Además, los promotores de la violencia en la política eran vistos por la izquierda legal como moralmente superiores.
La élite Ayacuchana no estaba resentida por la pobreza de los campesinos. Ellos nunca sintieron empatía hacia los campesinos. Ellos los despreciaban. Su resentimiento era por el deterioro de su poder a consecuencia del decaimiento económico y político de la ciudad de Huamanga. Durante la colonia, Huamanga era la 3ª ciudad más importante del Perú, pero en 1972 ocupaba el puesto 21. La oligarquía y la clase media alta de la ciudad seguían siendo privilegiadas, pero sentían su pérdida de poder. Ese deterioro era interpretado como saqueo capitalista, y esta “injusticia” justificaba rebelarse contra el capitalismo.
Cuando Abimael Guzmán llegó a la UNSCH encontró un ambiente altamente radicalizado e ideologizado, y el rector Efraín Morote (padre de Osmán Morote) y demás autoridades universitarias entregaron a Guzmán los poderes para seleccionar y adoctrinar a los profesores y estudiantes, controlar la facultad de Educación y construir su partido político. Con profesores adoctrinados Sendero expandió su influencia en la juventud de Ayacucho.
Los campesinos ayacuchanos, a pesar de la dureza de sus condiciones de vida, no han tenido ninguna responsabilidad en el surgimiento de Sendero Luminoso. No se les puede culpar por contribuir al surgimiento del terrorismo. En realidad, los campesinos fueron las principales víctimas del terrorismo. Sendero ha usado las condiciones de vida de los campesinos como justificativa moral para el terrorismo. El libro “Ayacucho: Pobreza y Esperanza”, de Antonio Díaz Martínez, ideólogo de Sendero, desarrolla esa justificativa.
Lamentablemente, la izquierda no ha desmontado la justificativa moral senderista. Sus textos critican los atentados y masacres de Sendero, pero no desenmascaran su narrativa ética. Su fracaso para entender las causas reales del fenómeno terrorista no ha permitido una derrota completa en el terreno ideológico y ético y permiten que existan condiciones favorables para que esas ideologías vuelvan a propagarse en el país.
El próximo artículo será sobre “Las derrotas de Sendero”.
Lampadia






