Juan Carlos Requejo Alemán
El Comercio, 16 de octubre del 2026
“Estamos trabajando para lograr que invertir en el Perú sea sencillo. Es momento de liberar las trabas, condiciones adversas y demoras”.
Cuando la presidenta Keiko Fujimori Higuchi dijo, en el Foro de las Naciones Unidas, “el Perú es clave”, lo que hizo fue comunicar al mundo que nuestro país ingresará en modo de reactivación económica.
Nuestro gobierno busca lograr que el Perú pase a crecimientos económicos de doble dígito. Para lograrlo, se requieren muchas cosas. La primera de ellas es generar confianza.
Confianza en un gobierno que apuesta decididamente por la inversión privada como motor reactivador de nuestro crecimiento. Ya lo sentimos desde los primeros días del gobierno, en los que pudimos ver cómo se va presentando una sana e interesante competencia de las grandes empresas transnacionales por mostrar sus inversiones.
Ha llegado el momento de mostrar sin temor dichas inversiones y su enorme impacto en el desarrollo local. Inversión privada es sinónimo de desarrollo productivo porque trae consigo un ecosistema de pequeñas y microempresas que crecen, se desarrollan y se fortalecen alrededor de grandes empresas tractoras, dinamizando la economía local.
Desde el Ministerio de la Producción queremos generar las condiciones ideales para que nuestro país se convierta en un destino atractivo y así las inversiones nacionales y extranjeras crezcan y se multipliquen.
La primera condición que estamos trabajando es lograr que invertir en el Perú sea sencillo. Es momento de liberar las trabas, las condiciones adversas, las demoras y todo aquello que desalienta a las inversiones. Cuando hablamos de la política de “trámite cero”, nos estamos refiriendo a tres cosas: licencias casi automáticas para actividades de menor impacto ambiental, predictibilidad y también una simplificación de la tramitología tradicional.
El Estado pasa de trabar los negocios a acompañarlos, constituyendo empresas en línea en 72 horas, con licencias de funcionamiento y registros sanitarios de aprobación automática. La meta es reducir a 72 las más de 1.688 horas que toma hoy abrir una empresa en nuestro país.
La segunda condición es generar una infraestructura industrial que permita alcanzar el desarrollo. Debe existir una marcada diferencia en tramitología e incentivos para que las empresas se instalen en nuestro sistema de parques industriales. Los beneficios que reciban estas empresas deben ser sustanciales porque estamos hablando de espacios preparados, diseñados y habilitados para generar un desarrollo industrial de la más alta calidad y cumpliendo altos estándares ambientales.
La tercera condición es que el Poder Ejecutivo mantendrá una agenda de seguimiento de las principales inversiones del país. No estaremos en el balcón viendo cómo los inversionistas afrontan solos el complicado proceso de implementación. Estaremos en la cancha acompañando su proceso, ayudando y articulando con el resto de sectores e instancias en los tres niveles de gobierno para que entren a operar lo más pronto posible.
De las tres condiciones mencionadas, las dos primeras forman parte del paquete de delegación de facultades solicitadas al Congreso de la República. Independientemente del desenlace, tenemos los proyectos listos para presentarlos.
Dicho esto, el Poder Ejecutivo, a través de Produce, tiene un compromiso firme e inquebrantable con los productores, las empresas, la innovación, la industria y el crecimiento económico sostenible, para decir: ¡El Perú es clave!






