La democracia no admite simulaciones: o se respeta la voluntad popular o se la quebranta. Lo ocurrido el 2021, no puede repetirse.
Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
El comunicado de una institución progre, que legitimó el golpe al Congreso del año 2019, sostiene el statu quo caviar de nuestra política desde hace 25 años, validó la fraudulenta elección de Pedro Castillo el 2021, ahora sale al auxilio de Piero Corvetto y su elenco en estas elecciones. Sigamos su narrativa, pero en la dirección correcta.

Los mismos grupos de poder han activado su estrategia. Cierto. Los mismos que el 2021 dirigieron el proceso electoral esta vez han hecho que las mesas electorales se abran con puntualidad inglesa en Puno, Cajamarca, Livitaca o Andahuaylas, sus bolsones electorales y han cerrado mesas o las han demorado por más de 5 horas en Lima, Lurín, San Juan de Lurigancho y el extranjero, el bolsón electoral de la derecha. Si, ellos mismos han activado su estrategia, no solo su narrativa, sino su acción y ya vienen obteniendo sus resultados.
Advertir sobre la gravedad del manoseo electoral, que lo han hecho varios candidatos y no sólo el más afectado Rafael López Aliado no es sostener algo inexistente, es denunciar lo que otros quieren callar.
Que las instituciones que el 2021 callaron hoy se pronuncien, actúen y no sean cómplices es la variable que les preocupa. El 2021 el Jurado Nacional de Elecciones del socialista Salas Áreas fue alcahuete del fraude. La Fiscalía no pudo actuar, hoy sí. El Congreso de los títeres de Vizcarra se quedó mudo pagando la migaja que les dio el Lagarto, hoy disiente.
Pedir el cambio del jefe de la ONPE no es controlar la segunda vuelta ni evitar al competidor afín, es simplemente poner algo de decencia en este proceso electoral. Es hacer lo que se dice: buscar que quien cuente los votos respete la voluntad popular.
La grave violación de la voluntad popular no solo debe investigarse. Debe merecer cárcel para quienes la han alterado. Responsabilidad para quienes la han alentado desde diversos medios. Responsabilidad para quienes la socapan.
La transparencia electoral no se está poniendo en riesgo con los cuestionamientos a la ONPE, ya se puso en riesgo y hay que restablecerla. El Jurado Nacional de Elecciones tiene un rol que cumplir y quienes lo representan tienen un deber moral del cual no pueden sustraerse. Las presiones de los comunicados no pueden hacer que distorsionen la voluntad del pueblo.
Defendamos el voto. Tanto valen los 5 votos por la derecha en una mesa de Chumbivilcas como los 5 votos por la izquierda en una mesa de San Isidro. Lo que no puede pasar es que desaparezcan. No puede volver a pasar que los organismos electorales sean cómplices de que los primeros desaparezcan y sólo los segundos, porque están en Lima, se respeten. Respetemos el voto de todos, en cualquier parte del Perú. El Perú es de todos, no solo de los que pueden gritar, protestar o chantajear a pueblos y autoridades e imponer su voluntad por la fuerza.
Efectivamente, no se puede permitir que la historia del manoseo electoral se repita. ¡Basta ya!
Lampadia






