Jaime Spak
Para Lampadia
Cuando éramos niños y jugábamos fútbol, era muy común, si el que había traído la pelota estaba en el equipo que iba perdiendo, se picaba y se llevaba la pelota, dejándonos a todos con las ganas de seguir disfrutando del partido.

Pues algo parecido está sucediendo en Juntos por el Perú.
Mencioné en mi artículo anterior, sobre supersticiones, que uno no debía festejar hasta que no se tenga un resultado final.
Roberto Sánchez y todos sus adláteres dieron un balconazo en la plaza San Martín, solo con la noticia de que, en la estadística de conteo rápido, se les daba 0.6 % de ventaja.
Al parecer, la torta se ha volteado y los que gritaban: “Libertad para Pedro Castillo”, “Recuperamos la democracia”, “Abajo el pacto mafioso”, tendrán que entrar en una cura de silencio, una vez que los resultados oficiales de la ONPE se entreguen al 100 %.
Al momento de escribir este artículo, Fuerza Popular ya había tomado la delantera por un margen muy pequeño de más de 20,000 votos.
Probablemente, al publicar el artículo, la diferencia sea mayor, pues solo faltaba analizar unas 1,300 actas que están en el JEE.
La página web de la ONPE es muy clara y es fácil ver las cifras oficiales.
Incluso, las actas observadas.
Más del 70 % pertenecen a Lima y en todos los distritos la diferencia a favor de Fuerza Popular es notoria.
Los analistas vaticinan que Fuerza Popular ganará las elecciones con un margen mínimo de 40,000 votos.
Curiosamente, similar cantidad de votos con los que Keiko perdió en el 2016 y en el 2021.
La mitad del país votó a favor de cada opción.
Lo lógico sería que Juntos por el Perú, en un acto democrático, una vez concluido el recuento, reconozca su derrota y, por el bien del país, pueda reunirse con Fuerza Popular y ofrecerle su colaboración para salir adelante.
Pero surge una pregunta que se cae de madura.
¿A quién puede proponer Juntos por el Perú para apoyar?
Al exfiscal José Domingo Pérez, que estaba desbocado y que reconoció que odiaba a Keiko.
A Antauro Humala, que quiere fusilar a la gente y declararle la guerra a Chile.
A Pedro Francke, que se le hincha el hígado cuando ve en las calles autos de alta gama.
A Anahí Durand, que es una termocéfala.
A Alejandro Salas, el franelero de Castillo y que ahora se puso del lado de Sánchez, que no quiere reconocer su traición a Castillo.
A Hernando Cevallos, exministro de Salud de Castillo, que pasó de ser un sereno analista a desconocer los resultados.
Al mismo Sánchez, que se burló de todos con ese absurdo sombrero y que ahora enfrentará un juicio que lo puede condenar a más de 5 años de prisión.
Ricardo Belmont, indicando que el fraude estaba preparado, o George Forsyth, que se sumó a la campaña de Sánchez, probablemente con intereses subalternos. Ninguno aporta nada.
Fuerza Popular tiene la obligación de elegir, en su primer gabinete, a los peruanos más preparados para asumir los cargos.
Un ministro del Interior para hacer una reestructuración a fondo de la Policía y vencer la delincuencia.
Nombrar de inmediato a un comité de expertos para enfrentar al poderoso Fenómeno del Niño, que se aproxima y que durará por lo menos hasta mediados del próximo año.
Hacer un cambio profundo en el sistema de salud, que ha estado manejado por APP y que se ha convertido en un desastre.
Dar importancia prioritaria a la meritocracia y convocar a expertos en cada tema para sacarnos de esta crisis que ya lleva 10 años.
Keiko Fujimori tiene la enorme tarea de hacer un excelente gobierno para acallar a los que la criticaban.
Los resultados oficiales no estarán hasta la primera quincena de julio.
Ya debería tener conformado su primer gabinete.
Los partidos que no pasaron a la segunda vuelta, como Renovación Popular y el Partido del Buen Gobierno, deben colaborar con sus mejores planes y cuadros.
Con los altos precios del cobre, dar un verdadero impulso a los proyectos mineros paralizados y lograr que, en breve plazo, nuestro país empiece a crecer por encima del 6 %.
Destrabar los miles de proyectos que están detenidos.
Con ese crecimiento, año tras año, disminuirá la pobreza, con la creación de miles de puestos de trabajo digno.
A mayor disminución de la pobreza, menor caldo de cultivo para los objetivos de la izquierda.
Debemos esperar pacientemente a que culmine el escrutinio.
Ojalá que Sánchez, que dice creer en la democracia, en un acto de nobleza, una vez conocidos los resultados, los acepte y felicite a la primera presidenta del Perú elegida por votación popular, y no pretenda llevarse la pelota a su casa, pues ya no le pertenece.
Lampadia






