Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia
Un proceso electoral no tiene por qué ser dilatado ni engorroso, es suficiente diseñar un buen plan de operaciones, coordinar la logística adecuada y, por supuesto, contar con el equipo de gente idóneo, con el soporte de hardware adecuado y de sistemas de información (software) probados, seguros e inviolables.
A las pruebas nos podemos remitir.
Según el diario El Comercio, Ecuador contó con resultados al 99.8% tres días después del proceso y al 100% a los veintiún días.
En Bolivia al 92.6% a las 10:30 PM del mismo día de las elecciones.
Al 100% cinco días después, en Argentina al 98.54% a la medianoche del mismo día y al 100% a los 10 días.
En Chile al 95% a las 11:00 PM del día de las elecciones, al 100% a la medianoche del día siguiente.
¿Por qué el Perú no puede tener la misma celeridad?

Fácil, en el mejor de los casos, estamos en manos de una burocracia ideologizada, incapaz de hacer un buen planeamiento, incluyendo medidas contingentes, sin capacidad de gestión y en un país en el que nos han acostumbrado a que, una mala gestión no tiene consecuencias.
Si hubiera “accountability”, muchos jefes de organismos tipo ONPE, JNJ, JNE, RENIEC, Contraloría, entre otros, no estuvieran ocupando esos puestos.
Ahora, si pensamos mal -lo que vale la pena contemplar- tendríamos que revisar exhaustivamente el aparato de la ONPE y sus sistemas de información, para extirpar a quienes se han infiltrado para conducir un fraude desde hace algunas elecciones.
Los miembros de la JNJ que ratificaron a Corvetto, bien gracias y, podemos apostar, que hoy están del lado de los que critican este proceso. La ONPE, llena de incapaces que no han podido diseñar un Plan de Operaciones que incluya la logística de despliegue y repliegue de documentación y equipos de cómputo; someterlo a prueba, identificar los puntos críticos, para adoptar las medidas correctivas y los puntos débiles para contar con soluciones redundantes, en todos los niveles. Contar con un sistema de comunicaciones, que permita monitorear todo el proceso.
Mención especial merece el hecho que, sus taras ideológicas (Gramscianas), los hayan conducido a no apoyarse en las FFAA, su equipo de transporte y cuidado de la cadena de custodia de las actas. No, aquí se han apoyado en “empresas” privadas, a las que no han evaluado debidamente.
La ONPE no estuvo preparada para despachar en la víspera de las elecciones, el material electoral verificado al 100%. Ciertamente, no estuvo preparada para la eventualidad de que le faltara personal ONPE para el despacho y acompañamiento del material.
Tampoco se prepararon para brindar seguridad a las actas y documentación al final del proceso, al punto que se transportaron en taxis y sin custodia.
Sus equipos de cómputo e impresoras no estaban instalados ni probados, con los suministros requeridos al inicio del proceso.
El software no estaba certificado con las protecciones de seguridad debidamente garantizadas, para evitar el “hackeo”.
Al margen de un buen planeamiento, este debió verificarse con el acompañamiento de la Contraloría, quien debió hacer control concurrente y exigir una “corrida de ensayo” de este proceso. Sólo así se podían exponer las debilidades de la ONPE y del proceso. Mención aparte merece la Fiscalía de Prevención del Delito, quienes han debido acompañar el trabajo pre- electoral de la ONPE y junto a la Contraloría, analizar los riesgos de posibles fallas o preparación de acciones dolosas durante las elecciones, movilización de actas, conteo y registro de datos.
Tema especial es; ¿Por qué no se utiliza en el extranjero la votación por correo, tal como funciona internacionalmente? Este mecanismo está debidamente autorizado en Perú, desde hace algunos años. Si queremos contar con una participación ciudadana activa alrededor del mundo, no podemos pretender que los peruanos en el exterior, se tengan que movilizar miles de kilómetros para votar en un consulado.
Debemos erradicar los complejos de los zurdos infiltrados en el aparato estatal y utilizar todos los elementos con que cuenta el Estado peruano.
El transporte de material, su custodia, seguridad y resguardo de los locales de votación y de las actas y cédulas de votación a cargo de las FFAA, tal como en el pasado. De pasada se elimina la corrupción en la contratación.
Hemos degradado tanto las instituciones y la calidad de los funcionarios, que los procesos que estos conducen, no ofrecen ninguna garantía.
¿Cómo vamos a garantizar el proceso electoral y sus resultados, con estos elementos?
Lampadia






