Jaime de Althaus
Para Lampadia
El único informe producido hasta ahora que estima cuantos votos que hubieran podido ir a Rafael López Aliaga no se produjeron por la tardanza en la apertura de las mesas de votación, lo ha elaborado Jaime Freundt, consultor Electoral de JFT & Político. Freundt analiza el impacto de la tardanza en la instalación de mesas sobre el ausentismo y los resultados electorales. Sus hallazgos se resumen en el siguiente cuadro:

Es decir, fueron 1,454 mesas las que se instalaron después de las 10 de la mañana (aunque hay 1,516 mesas que no se sabe a qué hora se instalaron porque no se ha consignado esa información en el acta).
En esas 1,454 mesas había 432,735 electores.
Resulta que el ausentismo en esas mesas es 2.74 puntos más alto que el de las mesas que abrieron a la hora normal de la 7 de la mañana. Y la votación por López Aliaga en esas mesas tardías fue 10.43 puntos superior a su votación en las mesas que abrieron a la hora regular. Es decir, obtuvo en ellas 39.90% de los votos versus 29.47% en las mesas normales.
Por regla de tres se infiere que habrían sido 11,684 electores quienes se retiraron de las mesas que abrieron después de las 10:00. De esos, 4,661 habrían votado por López Aliaga, según los datos que consigna Freundt.
Ese sería la magnitud (estimada) del daño ocasionado por la falla logística de la ONPE a Rafael López Aliaga.
Por supuesto, no es desdeñable considerando, por ejemplo, la proyección del resultado final calculado por la página Perú Elige, que ayer a las 11:00 am. daba a Roberto Sánchez pasando a la segunda vuelta con una ventaja de apenas algo más que 6 mil votos.
Se justificaría, entonces, que el Jurado Nacional de Elecciones convoque a elecciones supletorias en esas 1,454 mesas solo para los que no votaron el 12 de abril en ellas. Varios candidatos presidenciales lo han pedido. Sería la única manera de reparar el daño a la credibilidad de los resultados electorales ocasionada por la punible falla logística de la ONPE.
Lampadia






