Jaime de Althaus
Para Lampadia
Juntos por el Perú va a ser una piedra en el zapato del gobierno de Keiko Fujimori.
Comenzó hace unas semanas intentando organizar movilizaciones contra el triunfo de Keiko Fujimori.
Ya allí demostró su talante no democrático.
Continuó el día de la asunción de la presidenta Keiko Fujimori, retirándose del hemiciclo cuando ella se disponía a leer su discurso, una actitud intolerante y también muy poco democrática.
Lo que pasa es que, en ese grupo, como siempre ocurre, quienes terminan imponiendo sus consignas son los más radicales. Son los que hablan más fuerte, de modo que los relativamente más moderados terminan plegándose.
Recordemos que en ese grupo hay seis miembros del Conare-Movadef. Es decir, seis neosenderistas, algunos de los cuales planificaron y organizaron las movilizaciones del sur que terminaron en decenas de muertos.
Entonces cuando exigen justicia, lo que están haciendo es ejecutar la última parte de su plan. Por supuesto que tiene que haber justicia para los familiares de las víctimas, pero esa justicia no debe limitarse a quienes dispararon, sino a quienes planificaron los ataques a las distintas instalaciones.
Pero esos son los que dominan la bancada de Juntos por el Perú. A ellos sumemos dirigentes cocaleros como Julián Perez Mallqui (alias “Cheldo”) -hoy detenido por violencia contra su pareja-, y Serafín Luján, y los representantes y voceros de los mineros informales como Jesús Perez Alccahuamán, Hugo Ccahuana y Andrés Ramos Huillcas. Estamos ante una izquierda muy radical que no existía en el Congreso anterior, o simplemente no interesada en la afirmación del estado de derecho y la ley.
El problema es que no comparte consensos mínimos con la mayor parte de las otras fuerzas. No comparte el modelo económico basado en una economía social de mercado, como postula la Constitución, pese a que es el único modelo que asegura crecimiento y derrota de la pobreza, y tampoco comparte la idea de una democracia liberal tal como está también en la Constitución.
En efecto, Juntos por el Perú habla de “recuperar la democracia y el equilibrio de poderes” y no cree en ello. Pues no puede exigir democracia y equilibrio de poderes quien no reconoce el resultado de las elecciones, que es el acto central de una democracia, el hecho democrático por excelencia. Menos aún puede proclamar defender los derechos de los ciudadanos, si no respeta el principal de ellos, que es elegir a sus autoridades.
No solo eso: Juntos por el Perú sigue planteando una asamblea constituyente para aprobar una nueva Constitución, cuando sabemos hasta la saciedad que las asambleas constituyentes en los países bolivarianos han sido instrumentos para perpetuarse en el poder y suprimir controles institucionales, someter a la justicia y a todos los poderes.
Eso fue lo que pretendió, de manera sumamente torpe, el propio Pedro Castillo, líder anímico de este movimiento.
Por eso, pretender que su objetivo sea recuperar la democracia, el equilibrio de poderes y la justicia, es risible.
¿Y cuál es la justicia que quieren recuperar?
¿La justicia que criminalizó la política llevando a la cárcel a líderes políticos por hechos que no eran delito y que convirtió a partidos políticos en organizaciones criminales, algo inconcebible en una democracia?
No es de extrañar entonces que quieran derogar las leyes mal llamadas procrimen que se dieron para evitar que se pudiera volver a cometer esos y otros abusos judiciales.

Imagen solicitada a Grok
Juntos por el Perú es un peso muerto en nuestra democracia. No comparte ningún consenso mínimo que lo haga un actor constructivo. Es, más bien, una fuerza destructiva, dedicada a sabotear proyectos, iniciativas e inversiones. Ya adelantaron que se opondrán a entregar facultades legislativas. No quieren que se resuelvan los problemas.
Preocupa, en ese sentido, que la primera vicepresidencia de la cámara de Diputados esté en manos de Analí Marquez de esa bancada, porque esa vicepresidencia es la que distribuye los proyectos de ley a las comisiones. Puede dirigir proyectos que no les gusten a las comisiones que ellos controlen, o pasarlo a varias comisiones para entorpecerlo.
Habrá que estar atentos.
Lampadia






