Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
El Perú fue uno de los primeros países mineros que frustró políticamente su desarrollo minero y su desarrollo en general, parando varias inversiones que habrían consolidado su liderazgo en la producción de minerales, ad-portas del mayor ciclo de demanda de minerales, que nos habría permitido dar un gran salto productivo, de recursos para el Estado y de crecimiento de la economía.
Con ‘engaños políticos’ como “agua sí, oro no”, se paró el proyecto de Conga, junto con la parálisis del Proyecto de Tambogrande, del Cero de Quilish, las demoras de Tía María, y la casi paralización total de la exploraciones mineras, gasíferas y petroleras.
Todo esto mientras los otros países mineros, Australia, Canadá, el Congo y Chile, redoblabas sus desarrollos productivos.
Una campaña política tan negativa para el país y tan evidente, con vínculos políticos e ideológicos con las castas gobernantes de Cuba, Venezuela y Brasil, debió haber levantado todas las reservas institucionales y morales del Perú.

Lamentablemente, nuestra clase dirigente, difícilmente asume la posición de:
¡Firmes!, ¡Alto Ahí!, ¡La Verdad Primero!
En el tema minero aun seguimos sin emprender un gran impulso productivo, que no implica relajar estándares operativos sociales ni ambientales, sino limpiar las trampas regulatorias repartidas por los enemigos del Perú.
La campaña contra Keiko
Pero hoy nos encontramos en una nueva coyuntura, nos sumamos a esa torpe y derrotista campaña anti-Keiko, o como hicimos oportunamente con el tema minero, levantamos nuestra voz, así sea en soledad.
Otra vez, en buena parte de la clase dirigente, tenemos un problema de lectura y un problema de actitud.
Problema de lectura
No se quiere entender que en el Perú, las izquierdas regionales, incluyendo a Cuba y Brasil, y lo que queda en los demás países de la región y en el Perú, están dando una batalla por sobrevivir.
En su lógica política, el éxito del gobierno de Keiko es su defunción. Por ello, el 17 de setiembre pasado escribí que teníamos que dar:
“La Nueva Batalla de Ayacucho, No podemos pasar por alto esta situación, el Perú está llamado a dar una nueva batalla por la Libertad, esta vez sin un Bolívar que venga a dominar y dividir”.
Tenemos que entender las dificultades del gobierno para enmendar las trampas sembradas durante 15 años, enfrentar los temas de seguridad y del Niño y de llevar adelante su programa de reformas.
Que falta más acción de gobierno, sin duda. Que falta mejor comunicación ciudadana, sin duda. Pero no ha llegado la hora del cargamontón y de hacerle el juego a nuestros enemigos declarados y sin propósito de enmienda.
Problema de actitud
Igual como fue con la minería desde el 2011, con los fiscales y jueces politizados durante los gobiernos de Humala, PPK, Vizcarra, Sagasti y toda la cola de sucesores, otra vez, en buena medida, la clase dirigente deja hacer y deja pasar, que los activistas comprometidos políticamente y los tontos útiles de las comparsas políticas y mediáticas, llenen las mentes de nuestras desconcertadas gentes de dudas y falacias.
¡Basta!
¡Nosotros ponemos el pecho por el Perú!
¿Quién nos sigue?
Lampadia






