Jorge Yzusqui
Perú21, 16 de octubre del 2026
«Es prioritario proteger la carrera docente basada en el mérito, fortalecer la formación inicial y establecer incentivos para enseñar donde se requiera».
No basta reaccionar ante PISA. Debemos hacerlo frente a un sistema educativo que no logra que los estudiantes aprendan lo necesario. El diagnóstico es conocido, falta actuar.
La falta de urgencia es la primera barrera. En las encuestas, la educación no figura entre los cinco principales problemas del país. Quizás, porque sus consecuencias tardan en evidenciarse, pero limitan las oportunidades de generaciones.
Se suman la discontinuidad de las políticas, los intereses políticos y las disputas ideológicas que traban reformas. También la limitada capacidad de ejecución del Minedu y los gobiernos regionales, así como falta de liderazgo para sostener un rumbo y movilizar al país.
Es clave separar la operación del sistema de la formulación y evaluación de políticas de largo plazo, con autonomía técnica, continuidad y rendición de cuentas. Los gobiernos definen prioridades, pero las metas de aprendizaje y su evaluación no pueden reiniciarse con cada gestión.
Ninguna reforma servirá si no llega al aula. Es prioritario proteger la carrera docente basada en el mérito, fortalecer la formación inicial y establecer incentivos para enseñar donde se requiera, especialmente en zonas rurales y escuelas bilingües.
Construir escuelas, conectarlas y equiparlas es esencial, pero insuficiente. Debemos definir qué aprendizajes garantizar a todos, qué condiciones mínimas exigir a cada escuela y cómo apoyar a las que enfrentan mayores dificultades. Debemos medir el aprendizaje desde los primeros grados, sin esperar a que PISA nos alerte a los 15 años.
El país necesita objetivos compartidos y responsabilidades claras quién fija el rumbo, quién ejecuta y quién responde por los resultados.






