Aldo Mariátegui
Perú21, 2 de octubre del 2026
“No importa si la gestión regional o edil es buena o mala porque la solución que tendrán a cualquier crítica será la frase mágica de siempre (…): “La culpa es de Lima”,
Este domingo tendremos comicios ediles y regionales y se ha notado muchísimo más interés en el interior que en la capital. Incluso se puede llegar a pensar que les mueven más que las elecciones generales. Es que en provincias llegar a gobernador regional o alcalde de una ciudad grande significa en muchos casos que todo un gran ecosistema de partidarios, allegados, familiares, periodistas locales, etc. del grupo ganador entren —a menudo, impunemente— a mamar rico de las ubres del Estado y salir de pobres (que también las economías ilegales les engordarán). No importa si la gestión regional o edil es buena o mala (la segunda en el 99% de los casos), porque la solución que tendrán a cualquier crítica será la frase mágica de siempre, esa que funciona tan perfectamente en provincias: “La culpa es de Lima”, aserto que muchos periodistas locales (comprados con publicidad y otras “artes”, especialmente en las radios) repetirán incesantemente con veneno e ignorancia (¡si ustedes oyesen las salvajadas que dicen!) y que el público se lo creerá.
No importa que se publiquen datos sobre cómo no se han gastado los presupuestos, de cómo se han dejado obras a medio hacer o de cómo se han robado el dinero. La culpa siempre será de la malvada Lima, no de la angelical autoridad local. Las radios proclamarán que el primer mandatario, el Congreso, el premier o el ministro de Economía tienen la culpa y la desaprobación irá solo hacia ellos, no hacia las autoridades que el mismo residente del lugar eligió. Si la comunista Verónika Mendoza es electa gobernadora del Cusco… ¿Uds. acaso dudan que no le echará estridentemente toda la culpa a Lima de cualquier falla en su gestión y que los cusqueños, que tanto aman a Lima, no se van a creer el cuento? Es que además la victimización es el deporte peruano más popular, especialmente en provincias. Por ejemplo, dirán que soy un limeño pituco y racista por escribirles esto. “Boca de verdades, cien enemistades”, como reza el refrán español.






