Jaime de Althaus
Para Lampadia
Desde que existe la institución de la delegación de facultades legislativas, creada en la Constitución de 1979, todos los gobiernos que las han solicitado las han recibido. (Ver en Lampadia: 47 años de delegación de facultades). Incluso aquellos en los que Fuerza Popular tenía la mayoría absoluta o relativa en el Congreso, como fueron los casos de Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcara. En el primer caso se concedió el 92% de lo solicitado y en el segundo el 93%, según calculo hecho por inteligencia artificial.
No solo eso: los presidentes mencionados no pidieron facultades para temas urgentes porque no existía el problema de inseguridad que hay ahora, sino para materias vinculadas a temas estructurales, economía, anticorrupción, etc.
Otorgar facultades era entonces una buena práctica democrática. Permitía al gobierno de turno avanzar más rápidamente en la aplicación de sus planes, y legislar con más precisión en temas técnicos.

Imagen solicitada a Grok
El dictamen aprobado por la Comisión de Constitución de la cámara de diputados rompe con esa buena tradición republicana.
Aprueba solo 20 de los 66 temas solicitados, limitándose a los temas urgentes de El Niño y seguridad.
Pero en lo relativo a seguridad se omite delegar facultades en las materias más potentes, como las vinculadas al sistema de inteligencia, a la acción de los militares con la policía o a declarar a las organizaciones criminales como grupos hostiles u organizaciones criminales, entre otras.
Nada respecto a formalización, reforma y simplificación del Estado, facilitación de la inversión privada para aprovechar mejor el alto precio de los minerales, por ejemplo.
¿Cómo explicar esta actitud, claramente obstruccionista? La hipótesis mas simple es que los partidos de oposición no quieren en éxito del gobierno porque eso implicaría perdida de posibilidades electorales en el futuro.
Querrían el fracaso del gobierno para tener ellos opción. Pero eso implica que tampoco quieren el éxito o el progreso del país. Eso no les interesa.
Ver en Lampadia: La Nueva Batalla de Ayacucho.
Es cierto que declaraciones de Martha Chávez y Jacques Rodrich sobre que el Senado aprobaría lo que diputados desaprobara, fueron de una torpeza política mayúscula. Sin embargo, el debate posterior de los constitucionalistas dejo claro que el Senado podía modificar o rebajar la propuesta de diputados, pero no podría agregar conceptos nuevos porque carece de iniciativa legislativa.
Algunos han tomado como pretexto las declaraciones de la presidenta en el sentido de que podía perder la paciencia, pero ella aclaró luego en esa misma frase que lo que haría en ese caso estaría siempre dentro de la ley y el estado de derecho. Aquí se prende nuevamente el antifujimorismo, que en sus extremos es irracional.
Diputados del oficialismo habían prácticamente cerrado un dictamen de consenso con Renovación y con Obras que otorgaba más de 40 facultades, en todos los temas.
Al final, por indicación del vocero de Obras, dieron marcha atrás.
Hubo acá una clara decisión política de bloquear al Ejecutivo. Pero con eso bloquean al país.
Esperemos que en el pleno de Diputados se pueda discutir un dictamen en minoría y que allí si diputados de la oposición voten a favor de facultades que le van a permitir al Ejecutivo avanzar mucho más rápidamente en la derrota de la criminalidad y en acelerar considerablemente crecimiento de todos los peruanos.
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