Entrevista a Miguel Torres
Perú21, 27 de setiembre del 2026
Oscar Quispe
A dos meses de haber tomado las riendas del Senado, ofrece un primer balance de lo avanzado en el nuevo Congreso bicameral. Levanta la voz por el retraso en el tema de las facultades. Habla del candidato municipal Samuel Daza y ofrece una solución al problema del Movadef en el Legislativo.
Presidente, ¿cómo va el desempeño en esta nueva bicameralidad que se reestrenó hace poco?
Bienvenidos al Congreso de la República, que después de más de 30 años vuelve a la bicameralidad. Algunos dicen, curiosamente, que un Torres trajo una sola cámara: mi padre, Carlos Torres y Torres Lara, con la Constitución del 93 implementó la unicameralidad. A mí me ha tocado implementar la bicameralidad, un gran reto. Esto lleva a una reflexión: no existe un modelo bueno o malo, sino instrumentos que, según el momento, resultan más adecuados para afrontar los desafíos.
Dentro de esta nueva etapa, ¿qué correcciones deberían hacerse para mejorar la relación entre la Cámara de Diputados y el Senado?
Más que correcciones, debemos afinar el funcionamiento. Para todos es algo novedoso. Ni siquiera los recuerdos de la bicameralidad previa a la Constitución del 93 fijan posiciones claras, porque esta tiene particularidades propias. Por ejemplo, hoy Diputados, lejos de ser débil, tiene gran relevancia, puede presentar proyectos de ley, ejercer la iniciativa legislativa, realizar interpelaciones y censuras. Y, como vemos ahora penosamente, también puede entrampar decisiones importantes para el país, como la delegación de facultades.
¿Qué ajustes deberían hacerse?
Más que ajustes, cada cámara debe velar por el cumplimiento de las reglas. Si la Cámara de Diputados, en particular la Comisión de Constitución y su presidenta, respetara lo establecido en el reglamento, no estaríamos entrampados. El reglamento dispone que un proyecto de ley urgente enviado por el Ejecutivo debe dictaminarse en un plazo de 15 días. Ese plazo venció el lunes y aún no existe un predictamen. A veces pienso que la izquierda, que dirige la Comisión de Constitución, actúa como suele criticársele, entrampa los procesos, multiplica consultas y averiguaciones, da vueltas innecesarias y busca la raíz cuadrada. Este no es momento de sacar raíces cuadradas, sino de sumar en beneficio del país.
¿Pero eso le sorprende? Es el accionar de la izquierda, más aún de la que ha llegado al Congreso, tanto en Diputados como en el Senado, con presencia del Movadef. Durante la campaña buscaron generar caos alrededor de las elecciones y ahora parecen traer ese caos al Parlamento. Y Fuerza Popular sí lo sabía.
A mí tampoco me sorprende; es la fórmula que han usado durante años, involucrándose en gobiernos nacionales y regionales. El caos es parte de su receta para subsistir y desarrollarse. Ante esa situación, debemos alzar la voz y pedir orden. No hablo solo de Fuerza Popular. La población, sean fujimoristas o no, eligió por un concepto de orden. Y el orden empieza en casa: respetar plazos, facultades y potestades de cada cámara. Eso es lo que hoy no vemos cumplirse.
Perú21 publicó la última encuesta de Ipsos que midió la aprobación. El Senado y la Cámara de Diputados bajaron en respaldo, y también lo hizo la presidenta de la República, Keiko Fujimori. ¿Cree usted que esta luna de miel ya terminó?
Creo que nunca hubo una luna de miel. El fenómeno de El Niño no se detiene por una elección, la inseguridad ciudadana no da tregua y el desorden del Estado no da una luna de miel. Los resultados de la encuesta, que siempre son un indicador importante, reflejan el descontento de la población por la falta de respuestas, originada principalmente en el Parlamento. El Ejecutivo avanza pese al entrampamiento: emite decretos de urgencia, atiende el fenómeno de El Niño y adopta medidas dentro de sus competencias. Como cualquier gobierno, necesita implementar su plan y para ello solicita al Congreso compartir la facultad de emitir leyes. El plan de gobierno no se ejecuta desde el Legislativo, sino desde el Ejecutivo, normalmente con delegación de facultades.
¿No cree que Fuerza Popular descuidó la Cámara de Diputados al perder casi todas las comisiones en el tema de facultades? ¿No faltó más trabajo político para evitar el entrampamiento?
No. El trabajo político se dio desde el primer día. Se tendieron puentes y, de hecho, Fuerza Popular apoyó distintas posiciones para conformar las comisiones. Existe una diferencia entre Senado y Diputados por su composición numérica, pero eso no significa que debamos tirar la toalla. Tenemos que esforzarnos, porque la población nos pide lograr consensos a través del diálogo para salir adelante.
¿Cuándo la ciudadanía podrá ver mejores resultados en el Congreso? ¿Cómo evitar que dentro de cinco años se repita la frase “el peor Congreso de la historia”?
Ni la bicameralidad ni el Congreso, en cualquiera de sus modalidades, son moneda de oro. La gente, aquí y en el mundo, suele ver con desconfianza a sus legisladores. Eso no significa que debamos resignarnos; hay que luchar contra esa percepción. ¿Cómo? Logrando consensos en beneficio del país y haciendo que el trabajo fluya. Dentro de nuestras posibilidades, estamos rompiendo paradigmas. Al asumir la presidencia del Senado y del Congreso enfrentamos no solo el componente político, sino también el administrativo. Se decía que, al ser bicameral, necesitaríamos el doble de personal, recursos y servicios. Respondimos que no era posible. En los próximos días daré más detalles, pero puedo adelantar que este Congreso no tiene más personal que el unicameral; al contrario, cuenta con 500 plazas menos.
En una entrevista con Alfredo Torres, presidente de Ipsos, analizábamos lo siguiente: cuando Fuerza Popular asumió el Ejecutivo y el Senado, la narrativa era: “Será una dictadora como su padre”, en referencia a Keiko Fujimori. Han pasado las semanas y ahora la narrativa es: “Se prepararon tantos años y no han podido ejecutar nada”. ¿Qué responde usted?
La población debe conocer la verdad: después de 25 años, el fujimorismo llegó al gobierno. No puedo hablar por el Ejecutivo, porque me corresponde la labor legislativa, pero imagino que en cada ministerio no los recibieron con los brazos abiertos. Durante décadas, una ‘mismocracia’ de los mismos funcionarios puso trabas y candados, complicando la labor de los ministros. Los resultados no aparecen de la noche a la mañana. Para ordenar el país es indispensable empezar por ordenar la casa. Estoy convencido de que el premier Galarreta, bajo la dirección de la presidenta Fujimori y junto a los ministros, trabaja en ese sentido: domar las resistencias internas para que la administración fluya y recupere empatía con la población. En los años 90, con presupuestos pequeños, se logró mucho. Hoy los recursos son mayores y tenemos el deber de demostrar que se pueden administrar con eficiencia.
Cuarto poder puso en agenda otra vez algo que en campaña ya se había denunciado: la presencia del Movadef en el Congreso. ¿Qué hará ahora que los fundadores de Movadef están llevando a sus despachos a quienes firmaron por convertir al brazo de Sendero en partido político?
Está bien pensar diferente, pero ese pensamiento debe traducirse en debate, no en violencia. Respecto al ‘Pensamiento Gonzalo’, debemos cerrar filas sin importar el partido; no podemos permitir que ese terror tenga presencia en la casa de la democracia. Cada legislador es responsable del personal que contrata, pero varios senadores y diputados me han planteado que, a través de la comisión directiva —nuestro órgano administrativo—, se podría exigir un requisito adicional: una declaración jurada en la que el trabajador afirme que no comulga ni ha formado parte de movimientos terroristas ni de sus agrupaciones de fachada.
Desde Juntos Por el Perú le dirán que está ‘terruqueando’.
No es un tema de terruqueo. Es un asunto de memoria y de respeto por todo el dolor que se infligió a nuestro país.
En el debate municipal, Samuel Daza cuestionó fuerte a López Aliaga y este habló de la relación que tenían en el Congreso. ¿Afectará la alianza con Renovación Popular el performance del candidato de Fuerza Popular?
Espero que no, porque la relación con los senadores y diputados de Renovación Popular es muy buena. En especial destaco la labor de sus senadores, con quienes tengo contacto directo, como los dos miembros de mi mesa directiva: Muñante y Mancha, grandes personas.
¿Conversaron del tema?
No hemos conversado sobre el tema, pero ellos conocen la valoración y reconocimiento que tengo por su función. Todos entendemos que en épocas electorales las tensiones aumentan, y somos lo suficientemente maduros para asumirlo, pues lo hemos vivido en elecciones generales. Los senadores de Renovación Popular están dando la talla, al igual que los de Fuerza Popular. Más allá de partidos, veo en el Senado figuras que apuestan por la estabilidad y la madurez que requiere la República.






