Cecilia Valenzuela
Perú21, 23 de octubre del 2026
«Si la mayoría de los congresistas de Obras, Buen Gobierno y Ahora Nación compartieran los pequeños conceptos que maneja la señora Palacios, los próximos cinco años no veríamos cambios importantes ni progreso en el país. La última votación del Pleno del Senado, sin embargo, indica lo contrario».
Ayer, el exalcalde y líder del partido Obras, Ricardo Belmont, sostuvo un ácido intercambio con la abogada Rosa María Palacios en un podcast que ella conduce en La República: “Yo viví la dictadura de Fujimori, tú la apoyaste”, le dijo Belmont a Palacios cuando ella le increpó porque su bancada y él mismo decidieron apoyar la delegación de 27 de los 66 puntos que el Gobierno solicitó al Congreso para legislar desde el Ejecutivo sobre temas urgentes referidos al fenómeno El Niño y la inseguridad ciudadana.
“OK”, certificó ella sin siquiera pestañear, “pero no estamos hablando de mí. El tema acá es usted”, replicó.
“Pero tú eres muy influyente”, le rebatió Belmont. “No tanto”, refutó Palacios con genuina humildad y añadió: “¿Por qué hacer un pacto con los partidos de oposición y después traicionar ese pacto?”
“¿¡Qué he traicionado, perdón!?”, le objetó el excandidato de Obras.
“Iban a ir todos juntos a hacerle oposición al Gobierno y usted decidió no ser oposición”, arguyó ella.
“Pero (eso es) una obstrucción”, contradijo Belmont, pensando, imaginamos, en los temas para los que su agrupación otorgó facultades: el fenómeno El Niño y la inseguridad ciudadana.
“¡Claro!” exclamó Palacios con convicción; confirmando así el objetivo que, según su pobre criterio, deben perseguir los políticos que no forman parte de la coalición que apoya al Ejecutivo.
Es decir, la política en el Congreso no debe fluir. No se debe llegar a acuerdos. Ningún representante debe hacer uso de su criterio ni valorar los temas de acuerdo con su conciencia. El razonamiento para otorgar facultades, aprobar nuevas leyes o revisar proyectos debe obedecer al bando al que cada político pertenece. Si el Gobierno tiene razón o fundamento en un tema no importa, lo que importa es el pacto de oponerse a todo lo que venga de él.
¿Y el futuro del país? ¿Y los problemas que acechan a los ciudadanos como el FEN y la inseguridad en estos días? ¿Y el desarrollo que anhelan las personas que se rompen el alma trabajando? ¿Y los sueños de los peruanos que emprenden a pesar de cientos de dificultades?
Si la mayoría de los congresistas de Obras, Buen Gobierno y Ahora Nación compartieran los pequeños conceptos que maneja la señora Palacios, los próximos cinco años no veríamos cambios importantes ni progreso en el país. La última votación del Pleno del Senado, sin embargo, indica lo contrario.
Que así sea y que el verdadero compromiso con el Perú rescate las mentes y las voluntades de los diputados y senadores que, aunque no forman parte de las fuerzas que están en el Gobierno, sí están realmente interesados en que el país salga adelante y los peruanos de bien tengan un futuro esperanzador. Qué indolente y banal terminan siendo la soberbia y la arrogancia de quienes se sienten poderosos para entorpecer y férreos para obstaculizar.






