Sebastião Mendonça Ferreira
Para Lampadia
[Abuso fiscal al estilo de Alberto Fernández en Argentina, que no evitó el éxito de Milei]
Antes de analizar las posibilidades de victoria de Lula y Flávio este 25 de octubre es importante conocer la radicalización populista de Lula. Ese giro populista es de un nivel inusual en la historia política de Brasil y va a tener costos económicos para el estado y las empresas. Es con esas medidas populistas que Lula está buscando compensar el deterioro económico de las familias e pequeños empresarios brasileños y seducir al electorado para que gire a su favor.

La primera medida, propuesta por Lula y ya aprobada por el congreso es la eliminación de la semana de 6×1, seis días trabajados y uno de descanso, para la semana de 5×2, cinco días trabajados y dos de descanso.
Según la nueva ley, los salarios tienen que mantenerse sin variaciones por la reducción de la jornada laboral.
Esta medida es demagógica sin relación con el aumento de la productividad del trabajador e incrementa el costo laboral en 10%.
Las empresas van a transferir parte de esos nuevos costos a sus productos finales, reduciendo el poder adquisitivo de la población y buscarán aumentar de la informalidad laboral.
Lula además, ha adelantado el pago de la Bolsa familia que debería ser a fin de mes, y los beneficiarios están cobrando adelantado.
El próximo mes van a sentir el impacto, pero ahora están aliviados.
Lula, además está proponiendo un paquete de medidas populistas condicionadas a que él salga elegido presidente por cuarta vez.

Ese paquete populista, ha impactado en el electorado brasileño y las distancias entre Flávio y Lula se están disminuyendo. Dada la poca confiabilidad de las encuestas brasileñas es mejor tomar el promedio de las últimas como una referencia:

El principal mercado de apuestas electorales también refleja la reducción de las distancias entre Flávio y Lula, pero el bienes 23 de octubre a las 12 m mantiene una clara opción por Flávio Bolsonario. Esos mercados no son infalibles, pero raramente cometen grandes errores.

El índice Bovespa, de la Bolsa de Valores de São Paulo también muestra una variación similar: Dio un salto de 12% con la victoria de Flávio en la primera vuelta y ahora se mantiene arriba, pero en los últimos tres día ha mostrado un incremento del nivel de estrés, producir una caída significativa.

Los analistas locales consideran otras variables.
Lula necesita ganar 2.2 millones de votos más que Flávio.
El Estado de Minas Gerais es, por lo general, el fiel de la balanza, que indica hacia donde se inclina el país, y en Minas Flávio ha tenido 5% más que Lula en la primera vuelta.
En los Estados con más indecisos, Flávio venció en una amplia mayoría de ellos.
En la primera vuelta, DataFolha predecía una diferencia de 3% a favor de Lula, y los resultados fueron de 2% a favor de Flávio, un error de 5%.
DataFolha ahora mide 47% para Flávio y 46% para Lula. Sin embargo, con el paquete populista Lula ha logrado bajar su rechazo a 2% menos que Flávio.
Las medidas populistas de Lula, de aplicarse serán muy negativas para la economía de las familias brasileñas y para la economía nacional.
Como expliqué anteriormente, la deuda pública brasileña es de 93% del PIB.
Los impuestos actuales corresponden a 39.5% del PBI, pero los costos del estado son del orden de 47% del PBI.
En 2025 hubo un déficit fiscal de 8.3% y este año se proyecta uno de 8.9%.
Solo en intereses de la deuda pública se gasta 22.4% de los ingresos fiscales, fuera la amortización del capital de la deuda.
Lula ha incrementado los impuestos en forma significativa a partir del 1º de enero de 2027, pero con ese nuevo paquete populista el desequilibrio va a aumentar.
La data disponible hasta ahora indica una probabilidad más alta de que gane Flávio, pero las distancias están disminuyendo y la incertidumbre está aumentando.
Si gana Lula, el Brasil va a vivir un retroceso populista serio. Si Lula gana, él nombraría 4 nuevos jueces de la corte suprema, consolidando su poder en el judiciario, judicializando aún más la política brasileña. El incremento en los impuestos y el costo de vida de la población sería significativo.
Flávio tampoco sería una solución significativa, pero no sería un desastre fiscal. Jair Bolsonaro hizo una gestión fiscal más responsable que el PT, y Flávio anuncia que Paulo Guedes sería el Ministro de Finanzas y que él piensa continuar la política fiscal de su padre.
Lampadia






