Anoche terminó de estallar el gran escandalo de corrupción política que compromete a Lula
Sebastiao Ferreira
Para Lampadia
El 4 de octubre se realizarán las elecciones presidenciales en Brasil. Son 12 los candidatos que compiten: seis de izquierda, dos de centro y cuatro de derecha. Sin embargo; Lula concentra más del 98% de los votos de la izquierda, en el centro hay un candidato con 9%, en la derecha Flávio Bolsonaro concentra el mayor porcentaje, pero los otros también son relevantes.

Lula está postulando por la reelección. Flávio Bolsonaro, escogido por su padre, está candidateando en su nombre porque él está preso e impedido de ser candidato. Jair podría haber escogido mejores candidatos, pero no quiso proponer a nadie que no llevara su apellido. La consecuencia fue que desde mayo, Lula ha venido siendo el favorito para la segunda vuelta y las sanciones aduaneras de Trump al Brasil reforzaron la ventaja de Lula, llegando a 8%, aparentemente insuperable.
Además, Lula viene aplicando paquetes de políticas populistas que representan miles de millones de dólares de sobregastos, para sostener su ventaja, y tiene planificado un incremento significativo de los impuestos a partir de enero del 2027, para cubrir el sobregasto que significa las políticas populistas.
Sin embargo, lo que la población siente es un deterioro de su calidad de vida que los discursos y los bonos no logran recompensar. El otro gran tema es la inseguridad ciudadana, que ya se ha transformado en el principal preocupación y que Lula no ha sido capaz de hacer nada efectivo para mejorar. En este campo el sentimiento es de decepción con Lula.
En las últimas cinco semanas, justo en el período de la campaña, la aprobación del gobierno de Lula se ha desplomado, pasando de una aprobación neta de un punto a una desaprobación neta de 7 puntos.

Para complicar la situación de Lula, se ha difundido un reporte de la Policía Federal que muestra a Alexandre de Moraes, miembro del Supremo Tribunal Federal y reconocido aliado de Lula, involucrado en negociaciones millonarias con Daniel Vorcaro, responsable de la mayor estafa financiera de la historia de Brasil. En las elecciones de 2022, Moraes manejó las elecciones beneficiando significativamente a Lula, en contra de Jair Bolsonaro, y el 2024 él fue el juez que lo condenó, le quitó el derecho a ser candidato y lo mandó a prisión. Hoy, Moraes está luchando para no ser expulso del STF y no puede hacer nada por su aliado político. Él es una mancha para Lula.
Flávio Bolsonaro no es un buen candidato, no tiene el carisma de su padre y también está involucrado en casos de corrupción en Rio de Janeiro, pero como explicó Bill Clinton una vez toda elección tiene un tema central.
En este caso, el tema central que va a estar en la cabeza de los electores es si respaldan o no respaldan la reelección de Lula, y los niveles de aprobación de su gobierno evidencia que sólo 43% aprueba su gobierno. Entonces va a ser difícil para Lula lograr el 50% que él necesita.
Los resultados de las cuatro encuestas de la Quaest, muestra la tendencia de caída de Lula justo en las últimas semanas de la campaña. La última encuesta elaborada dos días atrás muestra un empate de 41% entre Lula y Flávio. Otra encuesta, BTG/Nexus, publicada hace un día muestra Flávio con 46% y Lula con 45%. En ambos casos son empates técnicos entre los dos candidatos.[i]

El que gane las próximas elecciones va a poder nombrar 3 o 4 nuevos jueces para el STF, el todopoderoso tribunal de Brasil[ii]. Fue el STF que sacó a Lula de la cárcel, anuló todos los juicios en su contra y condenó a Bolsonaro.
Esos resultados no permiten saber quién va a ganar las elecciones de Brasil, pero sí permite afirmar que Lula ha perdido su condición de favorito e ingresa en la recta final con una perspectiva de desventaja.
Lula está viejo, tiene claras señales de deterioro cognitivo, resultado del alcohol, y el Partido de los Trabajadores no tiene un número dos. Además, el voto de la izquierda se concentra en el PT.
Si Lula no gana estas elecciones, el futuro del PT se vuelve muy incierto. Algunos creen que se fragmenta, otros creen que desaparece.
La derecha tiene liderazgos nuevos que no son seguidores de Bolsonaro y tienen sus propuestas propias. Los liderazgos emergentes en Brasil son todos de derecha, aunque la izquierda domina las universidades y los medios.
Por su lado, Polymarket muestra perdedor a Lula.

Si en Brasil pierde la izquierda, el giro político de Sudamérica será casi total.
[i] Las encuestas en Brasil pueden presentar resultados muy distintos, y su credibilidad es siempre cuestionable por las personas de diferentes corrientes de opinión. O Globo, que contrató a Quaest, es un grupo que no quisiera que alguien de la familia Bolsonaro ganara las elecciones, así qu. No hay una encuestadora que tenga una aceptación amplia.
[ii] El STF de Brasil es mucho más poderoso e intervencionista que el TC peruano.
Lampadia






