Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Ica, 31 de agosto de 2026
Para Lampadia
Ya van 3 fracasos totales publicados por Lampadia, en las últimas semanas:
(1) Educación a cargo de Gobiernos Regionales
(2) Salud en manos de Gobiernos Regionales
(3) Compras y Contrataciones del Estado
Esta – la del Agua Potable – es la cuarta, pero hay más:

Imagen solicitada a Grok
Vivienda y Planificación Urbana, Limpieza Pública, Tráfico Vehicular, Tratamiento de Aguas Residuales, Cuidado del Medio Ambiente, Infraestructura Pública, Seguridad Ciudadana, Justicia…
Se trata de servicios públicos – altamente especializados – que el Estado está obligado a brindarnos de manera oportuna y adecuada; pero no.
Del Estado sólo recibimos pésimos servicios, y – por si fuera poco – aderezados con maltratos y extorsiones.
¿Cuál es el común denominador de los fracasos totales, antes mencionados?
Pues, el Estado: Gobierno Central, Poder Judicial, Congreso de la República, Gobiernos Regionales y Locales… Como que el Estado – en su conjunto – es el fracaso total.
Y sí… El Estado – “casi” todo el Estado – es el fracaso total. El “casi” está referido a la solitaria excepción del Banco Central de Reserva (BCR) que – como se sabe – es un extraordinario ejemplo de profesionalismo, eficiencia e integridad; a pesar de ser una institución 100% estatal.
Entonces, cabe preguntarnos: ¿qué tiene el BCR que no tienen las demás instituciones del Estado? Muy sencillo: autonomía, profesionalismo y meritocracia.
Visto de otro ángulo: ¿qué no tiene el BCR que sí tienen las demás instituciones? Funcionarios clientelistas y corruptos.
Pero ¿por qué hay esa clase de funcionarios en todas las instituciones del Estado, excepto en el BCR?
Por los políticos clientelistas y corruptos que gestionan dichas instituciones; mientras que el BCR es gestionado meritocráticamente por profesionales altamente calificados… apolíticos.
Pues bien, a eso quería llegar. Los servicios públicos que administra el Estado son un fracaso total porque son gestionados por políticos clientelistas y corruptos: Ministros que alternan muy frecuentemente; muy pocos que sobreviven más allá de unos cuantos meses en el ejercicio de sus funciones, y Alcaldes y Gobernadores que alternan – en el mejor de los casos – cada 4 años.
Los servicios de Agua Potable y Alcantarillado están en manos de Alcaldes que – en su mayoría – son políticos muy corruptos e incompetentes. Efectivamente, las Empresas Prestadoras de Servicios de Saneamiento (EPS) y las Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento (JASS) – léase, Empresas de Agua Potable – son todas empresas municipales; muchas gestionadas por autoridades ediles involucradas en el vil negocio de la venta de agua en camiones cisterna. ¡Por eso – precisamente, por eso – no hay agua potable universal y continua en las ciudades y centros poblados de nuestro país! Porque si hubiera, se acabaría el vil negocio de los Alcaldes y Regidores corruptos.
Así, tal como está estructurado el Estado peruano, jamás tendremos agua potable universal y continua en nuestras casas… ni ninguno de los servicios públicos antes mencionados.
De ahí la propuesta autonomizar, profesionalizar, despolitizar – tal cual el BCR – todos los servicios públicos especializados.
En otras palabras, hay que quitarles las competencias respectivas a los políticos clientelistas, corruptos e incompetentes, y crear Autoridades Autónomas (AA´s) apolíticas, profesionales y meritocráticas, para gestionar dichas actividades en favor de la ciudadanía.
Gran parte del personal de las AA´s provendría de las instituciones estatales fallidas, donde – me consta – hay muy buenos profesionales y servidores públicos; sólo que maniatados por sus superiores corruptos y abusivos.
Todos los servicios públicos deberían ser calificados por los usuarios, a través de encuestas de satisfacción – o insatisfacción – de cada servicio recibido. En las referidas encuestas, no sólo se consignaría la institución prestadora del servicio público, sino también al funcionario – o funcionarios – en cuestión.
Entre paréntesis, en el Gobierno Regional de Ica que me tocó presidir – gestión 2015 / 2018 – implementamos las referidas encuestas de satisfacción de usuarios. ¡Bingo! Ahí aparecieron las dependencias y funcionarios maltratadores, incompetentes y – más importante aún – los coimeros; los cuales fueron sancionados de acuerdo con la ley. Muchos fueron destituidos como correspondía. El hecho es que el servicio del Gobierno Regional mejoró mucho, de cara a la ciudadanía. Sobre todo, en las dependencias regionales de salud y transportes, donde campeaba la corrupción y el maltrato a los usuarios.
Tal cual la exitosa experiencia regional iqueña, las evaluaciones de las AA´s deberían basarse principalmente en las encuestas de satisfacción de los usuarios. Es decir, de la población.
Los indicadores de gestión y cumplimiento de metas y objetivos; los indicadores de satisfacción ciudadana; y los indicadores de eficiencia y eficacia institucional deberían ser públicos, actualizados y permanentes. Así, todos los directores o funcionarios de cualquier AA mal calificada por los usuarios serían cesados de sus cargos. El cliente – en estos casos, el ciudadano – siempre tendría la razón.
¿Se comprará el pleito de la Reforma del Estado, el Gobierno que acaba de asumir funciones? Veremos. En todo caso, hay que ser pacientes y tolerantes. El Gobierno tiene apenas unas semanas en el cargo, y necesita de más de tiempo para lograr los primeros resultados. En ese sentido, no sólo debemos ser pacientes y tolerantes con el Gobierno; sino – incluso – colaborar con él, en lo que se pueda.
Sin embargo – en mi opinión – si el Gobierno no se comprara el pleito de la Reforma del Estado, fracasaría. Me refiero a la reducción significativa del tamaño del Estado. Léase, reducción de ministerios y fusión de instituciones redundantes. Me refiero también a la simplificación radical de los trámites burocráticos, a todo nivel. Léase, transformación digital del Estado. Y, por supuesto, me refiero también a la autonomización y profesionalización de los servicios públicos… entre otros.
Efectivamente, fracasaría porque los enemigos del Gobierno están dentro del Estado. Están en el Gobierno Central, en los Gobiernos Regionales y Locales, en el Poder Judicial… En realidad, entraron al Estado por la puerta falsa, durante los últimos Gobiernos… desde Humala hasta Balcázar. Y no son pocos; son cientos de miles.
Entonces, si el Gobierno no sale de ellos, ellos saldrán del Gobierno. Así de simple.
Lampadia






