
Caricatura solicitada a Grok
Iván Arenas
Para Lampadia
Keiko: Padre, no sé si es un sueño pero vengo a pedirte algunos consejos para gobernar. Tú que fuiste amado, temido y odiado…
Alberto: Te puedo dar algunos consejos, gobernar este país no es fácil? Pero tranquila, recién llevas menos de un mes.
Keiko: Pero parecen meses. Todo se junta, y si voy así llegará el momento en el que no sabré qué decir en TikTok
Alberto: Yo recibí un país quebrado, un país hecho trizas. Recibí un país con terrorismo, un país con inflación. Tú la tienes más fácil. Ya aprenderás sobre la marcha.
Keiko: Mientras “aprendo sobre la marcha…”
Alberto: Recuerda que yo ya hacía política. Fui rector en una universidad donde tambien había caos. La gente cree que solo hubo caos en la San Marcos; además fui presidente de todos los rectores. ¿Crees que llegar a ser rector es sencillo en aquel momento y en una universidad pública? ¿Sabes cuántos movimientos y jugadas hice? Allí aprendí algo, hija. ¡El poder siempre necesita una estructura de poder, operadores políticos! Yo me jalé a los comunistas y algunos apristas, como Absalon. ¿Dónde están tus operadores? Yoshiyama, Pepe Chlimper, Víctor (por Joy Way) ¡Tuve a bravos! ¿Y los tuyos?
Keiko: Entonces…
Alberto: Hija, hay un momento excepcional ahora. La seguridad es el nuevo terror. Estos momentos requieren orden. A veces a la gente no tienes que darles opciones de menú. Uno debe ser el chef que elige el menú por ellos. Yo elegí poner orden porque la gente necesitaba ese almuerzo. Yo les di orden. La crisis de orden es la crisis de autoridad. También tuve errores, tremendos, no lo dudes.
Keiko: Si, pero pusiste orden cerrando el Congreso, yo soy institucionalista. No haré eso jamás. Además tuviste a Montesinos, eso no lo podrás negar.
Alberto: ¡Y quien dice que deberás “cerrar” el congreso! El congreso se cerrará solo, y quedarán los senadores. Lo digo metafóricamente, ¿me entiendes? Se “cerrará” ante la opinión pública cuando no te dejen gobernar. Ya empiezan a interpelar a tus ministros sin razones y argumentos válidos. La gente se da cuenta. ¿Y Montesinos? me preguntas. Pues tienes razón, pero de él prefiero no hablar, no en este momento.
Keiko: Sabes que he encontrado un Estado en ruinas y sobre eso no puedo tener un gobierno exitoso… ¿Cómo le explico a la gente?
Alberto: Hija, yo recibí un Estado peor, como te dije. Éramos una “sociedad de ficción” ¿acaso no leíste mi libro? Pero Estado y pueblo, son cosas distintas. Sin el pueblo no se puede gobernar. Y ese pueblo necesita hoy una mano que ponga orden. Yo no leí a Maquiavelo, ni en la cárcel, pero me di cuenta de una cosa: en este país no hay un Estado profundo, hay un pueblo profundo. Con ese pueblo debes gobernar. Es un pueblo que la izquierda y sus académicos no entienden. Tampoco los liberales, ojo. Pero necesitas darle una mejor explicación a esa gente de lo que estás haciendo. No basta el TikTok sino tienes ese gran relato. Te repito: ¿no leíste mi libro?
Keiko: Ya, pero con el Estado, ¿qué hago entonces?
Alberto: Tienes que reformarlo, hija. Yo hice reformas pero no las completé. Algunas salieron bien, otras no las hice. Yo no privaticé Sedapal porque creí que era una empresa estratégica; luego me di cuenta que lo que es estratégico es el recurso. Fallé. Pero mi consejo es que hagas reformas.
Keiko: Sí, pero las reformas pasan por el Congreso y no tengo mayoría. ¿Qué hago?
Alberto: Si gobiernas con el “pueblo profundo”, los diputados te ayudarán y la oposición no tendrá argumentos. La voz del pueblo es la voz de Dios. La mayoría la construí con el pueblo. Con los sectores populares.
Keiko: ¿Qué otro consejo me das, papá?
Alberto: Hija, el presidente se la juega a diario. Olvídate de los “proyectos de país”. Vi que Fernán Altuve te critica porque no tienes “proyecto de país”. Nadie ha gobernado un país con un “proyecto de país”, sino con el proyecto de terminar bien el día. Al final de todo verás tus logros y a eso le llamarás “proyecto nacional”. La democracia es lenta. Es poco fotogénica. Orden, no te olvides de esa palabra sagrada. Muestra tu autoridad. El pueblo tiene furia y no tiene tiempo. Chau hijita, confío en ti. Y no hagas algunas cosas que yo hice. Ya conversamos.
Lampadia






