Producción – Apoyo Social – Batalla Cultural
Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
Muchos criticamos la ausencia del sector empresarial peruano en el debate nacional y en la lucha por construir y preservar un ecosistema favorable al desarrollo de la economía de mercado, el crecimiento económico y la inversión privada. En Lampadia hemos sido, muchas veces, parte de esa crítica.
Veamos este ‘in and out’ del sector empresarial en perspectiva.
Hacia el 2011 estábamos terminando una década extraordinaria.
Pasamos de ser un Estado fallido a una estrella del desarrollo
El Perú había superado de manera extraordinaria su situación de pobreza.
¿No era desarrollo haber bajado sustancialmente la pobreza?
¿Disminuir la desigualdad?
¿Reducido la mortalidad infantil?
¿Tener mayores ingresos y más empleo fuera de Lima?
¿Tener más empleo de calidad?
¿Mejorar sustancialmente el ingreso rural? y
¿Mejorar la productividad?
Tuvimos una suerte de ‘Primavera Económica’.

Ver en Lampadia: Las Cifras de la Prosperidad
Tan éramos conscientes de ello, que Confiep, bajo la presidencia de Ricardo Briceño, desarrolló una Campaña de Defensa de la Economía de Mercado (de la que yo fui el conductor).
El sector empresarial no tenía entonces ningún complejo para comunicarse con los ciudadanos y compartir sus logros.
Lamentablemente, desde el 2011 con el gobierno nacionalista de Humala, no solo se paró la inversión privada, se instaló una narrativa que desconocía los avances del país que fue preparando el camino para los siguientes desencuentros nacionales.
Con ello, la confianza del sector empresarial para liderar el diálogo nacional fue debilitándose sustancialmente.
Más adelante, con el estallido del escándalo del Lava Jato, ya en el gobierno de PPK, se emitió el malhadado D.U. 003-2017 y se empoderó a un grupo de fiscales y jueces politizados.
El DU 033, hechura de Marisol Pérez Tello, “paralizó la inversión pública y privada, culpando a todos, sin respetar la presunción de inocencia, ni las garantías constitucionales”, (ver en Lampadia: Recuperemos la ecuanimidad y sensatez – Dentro del remolino, ya no vemos la realidad.
El equipo politizado de fiscales y jueces generó, con saña, una retahíla de acusaciones sin sustento, recurriendo a la figura del ‘lavado de activos’ para envolver una persecución fiscal contra la más graneado del mundo político, empezando por Keiko Fujimori y Alan García, y del sector empresarial, empezando por Ricardo Briceño como expresidente del gremio de gremios, la Confiep.
Estos dos procesos condenaron al Perú a paralizar las inversiones y a un nuevo período de empobrecimiento general.
Evidentemente, en estas condiciones, el sector privado se retrajo a sus cuarteles de invierno y se inhibió de auspiciar, acompañar y participar en la batalla cultural, que sin el contrapeso empresarial y con la complicidad de gobiernos nacionales y subnacionales, más el eco mediático anti-empresa, tomó cuerpo a lo largo y ancho del país.
Con las limitaciones del entorno político, el sector privado abandonó ‘la calle’ y siguió desarrollando con empeño, su labor productiva.
Pero además de ello, como he venido descubriendo durante los últimos meses, el sector empresarial también fortaleció su labor de extensión social, especialmente en el plano educativo, con un esfuerzo filantrópico sin precedentes en el Perú.
Por ejemplo, Credicorp ha sistematizado el análisis de las organizaciones filantrópicas.

Y con su ‘Banco de Ideas’ está multiplicando sus programas de extensión social con mucho énfasis en programas de becas.
Por su lado Intercorp tiene un programa muy ambisioso con ‘Beca Cometa’, diseñada para financiar estudios de pregrado en universidades de élite en Estados Unidos y el mundo. El programa está dirigido a jóvenes peruanos con recursos económicos limitados y de alto rendimiento escolar.

El Grupo Breca ha organizado su extensión social bajo la denominación de Aporta, donde reúne todos sus esfuerzos, incluyendo becas y el cuidado del eco-sistema que nos rodea.

Es evidente que hay muchos otros programas desde del sector empresarial que no alcanzamos a comentar en esta nota. Es muy importante que las empresas difundan sus propios programas.
Bien por ello. El sector empresarial tiene una presencia encomiable en el país, con su labor productiva y de extensión social.
Pero hoy, después de haber evitado el regreso de las peores izquierdas al gobierno nacional, desarticulada la persecución judicial a políticos y empresarios, y con un gobierno de Fuerza Popular, empeñado en enrumbar al país hacia la prosperidad; le toca al sector empresarial salir de sus cuarteles de invierno para sumarse, directa o indirectamente, a la batalla cultural por la consolidación de nuestra economía de mercado y la democracia liberal.

Hemos ganado una batalla, pero no la guerra, pues las izquierdas estatistas y anti-inversión privada, están a la vuelta de la esquina.
Desde esta humilde tribuna, convocamos la presencia del sector empresarial en ese mágico triple rol del empresario moderno: producción de calidad, extensión social y protección del eco-sistema económico, social e institucional.
Lampadia






