Nos están dejando atrás
Jaime de Althaus
Para Lampadia
El Perú no puede descuidar la competencia por atraer inversiones. Países vecinos o cercanos están creando condiciones cada vez más atractivas y nos están dejando muy atrás.

En Chile se acaba de aprobar la “Ley para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico y Social”, impulsada por el presidente chileno José Antonio Kast que, entre otras cosas, reduce el impuesto a la renta de 27% a 23%, otorga un régimen de estabilidad tributaria y beneficios tributaros a las grandes inversiones, elimina impuestos a las viviendas nuevas, otorga crédito tributario a la creación de empleo, etc.
En Argentina la política del gobierno consiste centralmente en generar superávit fiscal para reducir impuestos precisamente, y al mismo tiempo desregular profundamente, ambas medidas orientadas a facilitar las inversiones de todo tamaño.
Aun no se han podido dar el lujo de reducir el impuesto a la renta, pero hacia allí marchan. Mientras tanto, se ha rebajado y eliminado otros tributos y se ha creado el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones —RIGI—, para los proyectos superiores a 200 millones de dólares. En este régimen el impuesto a la renta baja de 35% a 25%, hay depreciación acelerada y estabilidad tributaria por 30 años.
Eso no es todo. Ya se aprobó en el Senado -falta diputados- el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido como “Súper RIGI”. Esto es para inversiones superiores a los US$1,000 millones y en industrias o actividades nuevas, que no existan en Argentina o que todavía se encuentren en fase experimental o piloto. Aquí el impuesto a la renta pasa a ser de solo 15%, y hay exoneraciones de aranceles.
En el Perú el impuesto a la renta empresarial es de 29.5% y el peso regulatorio sobre las actividades económicas es enorme. Entonces hay que actuar en esos dos frentes y no solo para facilitar la inversión sino para formalizar la economía y el trabajo.
En el debate técnico presidencial Luis Carranza propuso una fórmula para gravar la distribución de dividendos más que la reinversión de capital. Como fuere, tenemos que avanzar en estos temas porque es claro que la inversión en minería y en otros sectores se va a ir preferentemente a Chile y sobre todo Argentina, que es casi virgen en minería, si nosotros no creamos condiciones competitivas.
Por supuesto, para reducir impuestos es indispensable eliminar el gasto redundante e improductivo del Estado. Pero recodemos que a menores impuestos más inversión, más crecimiento y por lo tanto más ingresos fiscales a la larga. Ese es el camino.
Lampadia






