Impacto en la educación de mañana
Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
Nuestra vida cotidiana está plagada de gente que se opone a todo. No a los centros comerciales en Cajamarca y Juliaca. No al tren Lima Chosica. No a los peajes. No a Conga. No a Tía María. No a la carretera central. No a la Hermandad del Agua entre Ica y Huancavelica. No a la Reelección. No a las vacunas. No a la construcción de edificios.
No. No y No.
¿Seguir como ayer?
¿Cuidar tu Tranquilidad?
¿Falta de Ideas?
¿Ganas de Joder?
¿Miedo?

Veamos algunos casos vigentes.
- ¿No a las nuevas tecnologías?

En el siglo 17, en la Inglaterra de 1811 y 1812, años de la madurez de la revolución industrial, los luditas desarrollaron un movimiento que llegó a destruir las máquinas textiles involucrando a miles de artesanos y obreros.

De The Economist (9 de julio, 2026)
La tecnología y sus problemas
- El auge de los luditas de la Generación Z
La resistencia a la tecnología está creciendo entre los nativos digitales.

Fotografía: Amanda Hanna-McLeer
« ¡Liberaremos a los bebés del iPad!»
«¡Ni Gemini, ni GPT , ni Grok, ni Claude!»
Rezaba un cántico en el Summer of Ludd, decía otro.
El festival para escépticos de las grandes tecnológicas, celebrado en Nueva York del 28 de junio al 5 de julio del 2026, se mantuvo fiel a sus principios. Los teléfonos estaban prohibidos. El evento no tuvo presencia en redes sociales.
Los organizadores recurrieron a carteles y al boca a boca para promocionar el festival. Quizás por ello, la asistencia fue escasa.
Sin embargo, quienes asistieron, la mayoría veinteañeros, reflejan una ambivalencia hacia la tecnología cada vez más común entre la Generación Z.
En 2024, casi una cuarta parte de los jóvenes de la Generación Z le dijeron a Harris, una encuestadora, que desearían que los teléfonos inteligentes nunca se hubieran inventado.
Una encuesta más reciente de Pew reveló que más de la mitad apoya la prohibición de las redes sociales para menores de 16 años. [Esta puede ser una buena medida].
Muchos intentan reducir su propio tiempo frente a la pantalla, eliminando aplicaciones o estableciendo límites. Otros, como los autodenominados luditas de Manhattan, van más allá. En un momento dado durante el festival, algunos dispositivos fueron «ejecutados» después de haber sido sometidos a un juicio.
La inteligencia artificial ha añadido otro temor: según Marist, el 70% de la Generación Z cree que la IA tendrá un impacto negativo en el empleo.

Fotografía: Verano de Ludd
- La resistencia contra los centros de datos
En los EEUU rurales cada vez hay más pueblos movilizados contra su construcción
Antonio Vallejo
- En Estados Unidos crece la cantidad de comunidades que se posicionan en contra de la construcción de nuevos centros de datos
- Las razones: su monstruoso consumo de agua, electricidad y exceso de ruido, entre otros factores

La carrera que están disputando las Big Tech por dominar la inteligencia artificial está impulsando una inversión masiva en infraestructura de centros de datos por todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos.
Pero ya hay localidades que se están quejando de ello. De hecho, algunas están llegando incluso a prohibir la construcción de centros de datos por completo. Y hay varios motivos para ello, sobre todo por su monstruoso consumo de agua, electricidad y ruido.
Un caso sin precedentes. Saline Township, un pequeño municipio rural de Michigan, rechazó la construcción de un centro de datos de 100 hectáreas en terrenos agrícolas. Tal y como cuenta el Washington Post, la promotora Related Digital respondió con una demanda judicial, acompañada de vecinos que querían vender sus tierras para el proyecto. El municipio acabó cediendo ante la amenaza de un largo proceso legal, logrando solo algunas concesiones como límites en el uso de agua y millones de dólares para el departamento de bomberos. «Estaban entre la espada y la pared», explicó Fred Lucas, abogado del municipio.
Por qué se están multiplicando las protestas. Durante décadas, los centros de datos han sido infraestructuras discretas y necesarias para mantener Internet funcionando. Pero el boom de la IA ha acelerado su construcción a un ritmo vertiginoso, y las comunidades locales han empezado a percibir sus inconvenientes. Ben Green, profesor de la Universidad de Michigan, señala que «ha habido un cambio real en los últimos seis meses en términos de que el público está tomando conciencia de qué son los centros de datos y se muestra cada vez más escéptico».
Elon Musk propone construir centros de datos en el espacio y la Luna con su empresa SpaceX para solucionar tres grandes problemas terrestres
- Energía constante: En el espacio, los paneles solares captan luz 24/7 sin nubes ni noches
- Enfriamiento natural: Las computadoras de Inteligencia Artificial (IA) generan mucho calor. El vacío del espacio y las bajas temperaturas lunares disipan este calor fácilmente.
- Espacio ilimitado: Las granjas de servidores en la Tierra saturan las redes eléctricas terrestres y ocupan mucho terreno. El espacio ofrece un lugar infinito para crecer.
La idea es crear una red de satélites (como las naves AI Sat Mini) que funcionen como supercomputadoras solares. Musk también ve esto como un paso clave para construir una ciudad autosuficiente en la Luna antes de llegar a Marte.
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Comentario de Lampadia
Tremendos cambios, tremendas discusiones.
Pero ¿qué debe hacer un ser humano que se presta de tener criterio propio?

Aislarse no es suficiente.

Tenemos que entender que el progreso de la humanidad es disruptivo y se da fuera de los límites normales del pensamiento, en las fronteras de la innovación.

Por ello es que la educación no puede ser plana ni aplanadora. Tiene que crear capacidades individuales además del dominio de instrumentos y materias. Ya pasó el paradigma de la revolución industrial del siglo veinte, un modelo sirve a todos, un maestro sirve a todos, un texto es bueno para todos, un examen es bueno para todos.
En este mundo de IA omnipresente e individuos empoderados, ¿se imaginan en el futuro carreras universitarias de cinco años, más allá de las ciencias?, o múltiples y continuos cursos cortos, aquí y allá?
El futuro es abierto. ¡Viva la Libertad!
Lampadia






