Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
Nuestro país tiene grandes dificultades para construir sobre lo avanzado. Durante buena parte de los últimos 25 años, la política, la ideología, el populismo y el revanchismo han marcado las agendas de gobierno, más que una visión de desarrollo o de futuro compartido.
Así hemos ido de tumbo en tumbo, interrumpiendo procesos económico-sociales y deshaciendo instituciones.

Veamos algunos antecedentes de los que aun podemos aprender.
Paniagua y su canciller García Sayán rompieron con la eficiente lucha contra el terrorismo de los 90 y en un gobierno transitorio, procuraron que la CIDH ordenara que los condenados por los tribunales militares volvieran a ser juzgados por el poder judicial, con eventuales reducciones de condenas.
Toledo, que ha terminado siendo un fracaso por donde se le mire, – cuanto mejor hubiera sido entonces un gobierno de Alberto Andrade o de Luis Castañeda-, apuró una malísima descentralización, convocó a las personas inadecuadas para una fallida comisión de la verdad, y empezó a dar cabida a izquierdistas sin norte en el gobierno.
Alan García, contra todos los pronósticos, transformado en un creyente en la economía de mercado, borró los despropósitos de su primer gobierno y llevó al Perú a la inversión y el crecimiento. Hizo un gran gobierno, pero lamentablemente profundizó equivocadamente la descentralización, redujo los salarios de los funcionarios públicos, originando una fuga de talentos, y no cuidó la calidad de su sucesor.
De Humala he escrito mucho, repitiendo lo que nos dijo Mateo Balarín (QDDG): “Que su gobierno no nos mató por un bombazo, sino por la picadura de millones de mosquitos”. Efectivamente, esos mosquitos son los funcionarios públicos anti-inversión privada que acogió Humala en el Estado y que hasta ahora sabotean el crecimiento de la economía. Además, por supuesto, frenó en seco la inversión minera y nuestro proceso de crecimiento.
PPK estaba llamado a corregir los errores de Humala, pero se alió con las izquierdas para ganar a Keiko sin importar las consecuencias. El 2016 el 80% de los peruanos votamos por propuestas cercanas a la economía de mercado, pero el día siguiente de la primera vuelta, PPK declaró que lo primero que iba a hacer era visitar al anti-minero Gregorio Santos en la cárcel.
PPK nos dejó a su vicepresidente, el corrupto y cuasi genocida Vizcarra, con lo cual el Perú entró en una crisis prolongada y nos olvidamos de la necesidad de crecer y buscar el bienestar de la población.
Después de Vizcarra vino el desmadre que todavía tenemos en la retina, con Sagasti, Castillo, Boluarte, Jerí y Balcázar.
Keiko Fujimori con Fuerza Popular y su capacidad de convocatoria a personajes serios y comprometidos con una agenda de desarrollo integral, es aire fresco para los peruanos, y como comenté la semana pasada, una gran oportunidad de apostar a ganador.
Después de tantos desandares y con tantas oportunidades de prosperidad por delante, nos toca a todos, sumar esfuerzos y unirnos en la aventura del desarrollo.
¡Vamos Perú!!!
Lampadia






