Análisis
Roberto Sánchez se ha adelantado temerariamente a proclamarse ganador sin esperar el conteo final que, en realidad, puede favorecer a cualquiera de los dos porque la distancia entre ambos es muy estrecha, de pocas décimas, y está ampliamente dentro de un margen de error que es del 1.9% en el caso de Ipsos y 1% en el caso de Datum (donde Sánchez le lleva solo 0.3% de ventaja a Keiko Fujimori).
De modo que nada está dicho. Y, en la medida en que esto se va a definir voto a voto en un proceso que va a tomar varios días.
Acá lo que se requiere es invocar serenidad, calma y prudencia a ambos candidatos.
Pero lejos de eso, Sánchez en su discurso de precipitada celebración ha usado el mismo lenguaje agresivo y radical de la campaña, lo que puede llevar a denuncias de fraude y actos de violencia si terminara perdiendo. Y augura años malos para el Perú si efectivamente terminara ganando la presidencia de la república. Sería una fatalidad.
Sánchez debería ser consciente que su discurso solo le dio 12% en la primera vuelta, y que parte importante del el 38% restante que ahora habría votado por él no lo ha hecho porque sea de izquierda sino, en buena medida, porque no quiso votar por Keiko Fujimori.
Si bien el antifujimorismo ha bajado un poco, sigue siendo fuerte y eventualmente decisivo.
- En esta campaña Roberto Sánchez ha capitalizado el cuento gestado hace meses de que Keiko Fujimori tiene ya mucho poder, controla las instituciones, ejerce una dictadura parlamentaria y su genética autoritaria la llevaría a implantar una dictadura y perpetuarse en el poder.
- Que es responsable del gasto fiscal promovido desde el Congreso.
- Que organizó el complot para sacar a Castillo, aduciendo que su Golpe fue un No-Golpe.
- Que desde el Congreso ella ha integrado un pacto mafioso que, entre otras cosas, ha aprobado leyes pro-crimen.
Todas estas aseveraciones son mentiras o narrativas que engarzan algunas medias verdades, pero que en la campaña, absurdamente, Fuerza Popular nunca se tomó el trabajo de refutar.
Ver en Lampadia:
- La mentira de las “leyes procrimen”
- Incremento de gasto fiscal del Congreso – Fuerza Popular no es responsable
- Golpe No-Golpe
No se explicó que las llamadas leyes “pro-crimen” no son tales, sino leyes justas que entre otros aspectos desarmaron la maquinaria de extorsión con la que jueces y fiscales amedrentaban y extorsionaban a los enemigos políticos del gobierno, y que más bien el Congreso sí aprobó verdaderas leyes “anti-crimen
Resultados
-
Boca de urna

Datum

-
Conteo rápido




Consideraciones adicionales
El fujimorismo tampoco estableció, en la segunda vuelta, conversaciones con los líderes del sector progresista para evitar que la distancia de ese sector con Keiko Fujimori los lleve a votar por Sánchez. Por eso en Lima, este segmento se inclinó por Sánchez, lo peor de la izquierda peruana, pues Keiko obtuvo un 64.23% y Sánchez un altísimo 35.77%.
Un tema más estructural es el muy alto voto por Sánchez en muchos departamentos de la sierra y el Sur.
Esto es algo que se ha estado larvando desde el 2011, cuando, después de la gran recuperación económica y social del país, empieza la prédica anti-modelo económico.
A lo que su suman la pésima calidad de los servicios de salud, educación e infraestructuras, los malos gobiernos que sucedieron a Ollanta Humala y el desastre de la pandemia agravado por Vizcarra, que hicieron caer el crecimiento de la economía de un promedio de 6.1% a 2.8%.

Como hemos comentado hace algunos días, no se realizaron las reformas de segunda generación que hubieran generado una vivencia ciudadana de la prosperidad.

Pero tal vez la mayor falla que debemos reconocer es la lejanía de la clase dirigente moderna, gremios empresariales incluidos, con la gran mayoría de nuestros ciudadanos, especialmente en las regiones.
No hemos sabido divulgar los grandes avances sociales y económicos de los últimos 30 años, y menos aún, el gran potencial de desarrollo integral del Perú.
El Perú es claramente una anomalía en Sudamérica. Estaban dadas todas las condiciones para que pasaran a la segunda vuelta dos opciones de derecha o centro derecha. No ocurrió por los errores cometidos por el candidato de Renovación Popular y porque se inventó una cantidad de votos para Roberto Sánchez en las mesas alejadas en las que no hubo personeros.


Esperemos que las urnas terminen dándole la victoria a Keiko Fujimori, para no desperdiciar cinco años más fuera del camino de la historia y cerca a la inviabilidad como nación.
Lampadia







