Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia
Desde la década de los 90 a la fecha, no hay gobernante que no repita en sus discursos, dos temas para atraer inversiones:
- La estabilidad y fortaleza macroeconómica y;
- La estabilidad jurídica.
La primera se viene cumpliendo gracias a la autonomía del Banco Central de Reserva (BCRP) con la presencia estable de Julio Velarde y la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS), con sólo dos superintendentes en el último lustro.

Pero la segunda no es tan cierta y va camino a convertirse en una mentira universal.
Ciertamente, la estabilidad jurídica no emana exclusivamente de la permanencia de las leyes o estabilidad de los gobiernos, aunque en el Perú tenemos varias debilidades. Por ejemplo, de qué estabilidad se puede hablar cuándo:
- En los últimos diez años hemos tenido ocho presidentes.
- Para el manejo económico, en los últimos 5 años hemos tenido, diez ministros de Economía, nueve viceministros de Hacienda, siete viceministros de Economía.
- Para la recaudación tributaria, durante los últimos 5 años hemos tenido en la SUNAT, cinco superintendentes y, al interior se han formado bandos.
- Para el manejo de nuestros recursos hidrocarburíferos, en Petroperú, trece presidentes y en Perú Petro seis presidentes, en sólo 5 años.
- Para la infraestructura de transportes y comunicaciones, en el MTC, nueve ministros en sólo 5 años.
Así no hay forma de generar estabilidad, puesto que, aún sin cambiar las leyes y reglamentos; las diferentes administraciones de esos organismos, se dan maña para cambiar criterios de aplicación de sus propias reglas.
Aquí, un caso representativo es la SUNAT, cuyos sucesivos superintendentes han promovido o, cuando menos permitido, criterios cambiantes en la aplicación de las normas tributarias.
Hay casos emblemáticos por aplicación de regalías a empresas con contratos de estabilidad jurídica.
Igualmente, cambios de criterio para evitar por cualquier medio, el reconocimiento de resultados adversos en operaciones de cobertura (Hedge), con efecto retroactivo.
Casos en que tanto la SUNAT como el Tribunal Fiscal (TF), aplican criterios contrarios a los informes institucionales de SUNAT.
En la actividad minera, la SUNAT, haciendo uso de un cambio de criterio, ha desconocido como gasto de exploración y desarrollo, aplicable en el ejercicio de su realización, gastos de Estudio de Impacto Ambiental (EIA), estudios de factibilidad, gastos de seguridad.
De más está decir, que esto ha significado grandes reparos y elevado la incertidumbre jurídica de las inversiones en nuestro país.
Uno de los aspectos suigéneris de esa organización es que, el TF está constituido por exfuncionarios de SUNAT, que no tienen criterio independiente respecto de la SUNAT misma.
En cualquier país del mundo, los organismos equivalentes al TF, mantienen autonomía e independencia de criterio, respecto al órgano fiscalizador; única forma de contrastar con visos de independencia, la posición de la autoridad recaudadora con la del contribuyente.
De igual forma, cuando el TF ha sentenciado en contra del criterio de los funcionarios de SUNAT, estos han formulado demandas judiciales en contra de criterios y opiniones formulados con anterioridad, sólo por interés recaudatorio.
Esto hace, que una acotación tributaria, pueda convertirse en años de litigio; con grave perjuicio tanto para el Estado que activa el sistema judicial, como para el contribuyente que debe litigar a la par.
Por si fuera poco, la SUNAT ha aplicado criterios de retroactividad en materia de prescripciones tributarias, habiendo llegado al extremo de la presión política ante el Tribunal Constitucional, para desconocer normas taxativas del Código Tributario en esa materia.
Dicho esto, debo reconocer que recientemente el TC ha emitido diversas sentencias que corregirían estas desviaciones y, espero se corrijan.
Tampoco es una buena señal, que seamos el país de la región, que tiene más litigios ante el CIADI. En esas condiciones, será más difícil atraer inversiones; motor fundamental de nuestro crecimiento.
Estando ad-portas de un nuevo gobierno, que espero que sea uno absolutamente democrático, perfeccionemos y corrijamos estas desviaciones.
Debemos tener en cuenta, que Ecuador, Argentina, Bolivia y Chile, sólo por mencionar algunos de nuestros vecinos cercanos, han virado a la derecha, están abriendo más sus mercados y promoviendo la inversión privada, tanto nacional como internacional, para acelerar su crecimiento económico.
Nuestros jóvenes merecen lograr “el sueño peruano”, estudiar, emprender y desarrollarse, personal y económicamente. Tenemos todas las condiciones para brindarles las mejores oportunidades. Nuestros hijos y nietos, merecen tener la oportunidad de hacer de nuestra patria el mejor destino para prosperar.
Preguntemos no más,
¿Por qué no hemos retomado el flujo de turistas que alcanzamos prepandemia (2019), si todos nuestros vecinos ya lo superaron?
¿Qué estamos haciendo diferente en esa línea, que nos está perjudicando, para corregirlo de inmediato?
¿Por qué tenemos tantos proyectos públicos paralizados, luego de haber invertido miles de millones?
¿Por qué demoramos la inauguración de hospitales construidos con tanto esfuerzo y postergamos el beneficio a nuestros ciudadanos?
¿Por qué tenemos tantos colegios en ruinas, sin servicios higiénicos, dónde deben estudiar nuestros hijos?
¿Por qué estamos gastando tanto más en remunerar profesores, sin que mejoren la educación?
¿Por qué no hemos erradicado la anemia?
No permitamos, que ideas trasnochadas y fracasadas en otros países, pretendan instalarse en nuestra patria. Debemos explicar con paciencia y detalle, cuáles son nuestras oportunidades y ayudemos a que nuestros hijos cumplan el sueño peruano.
Lampadia






