Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Lima, 18 de mayo de 2026
Para Lampadia
Cuando Carlos Canales ganó la elección municipal en el 2022, la reacción ciudadana fue muy positiva. Sobre todo, la miraflorina. Siendo Canales un empresario identificado con el sector turismo, ¡qué mejor para Miraflores – un distrito eminentemente turístico – que sea gobernado por un alcalde “pro-turismo”!
Más aún, dado que Canales era de Renovación Popular – el partido de Porky – la coordinación con la Municipalidad Provincial de Lima fluiría suave y sin tropiezos ni contratiempos. ¡Excelente!

Pero no. ¡Plancha quemada!
A los pocos días de asumir su gestión como Alcalde Distrital de Miraflores, Canales cerró Larco Mar. ¡Larco Mar! El súper concurrido y apreciado Centro Comercial miraflorino donde miles de visitantes – peruanos y extranjeros – concurren diariamente para comprar, cenar, celebrar, distraerse, mirar el mar, entretener a los niños… En fin, para pasarla bien, sanamente.
Pues bien, ese espacio hermoso, ordenado, seguro, digno, impecable y demás, fue cerrado por su máxima autoridad municipal. ¡Qué tal!
Los motivos para justificar el extraño cierre fueron los de siempre. Puras mentiras, puras exageraciones, puras leguleyadas: que los extinguidores, que los rociadores, que las escobas, que las luminarias, que las mesas de los comensales, que las plantas, que las licencias…
Y – por supuesto – los “ITSE´s” (los Certificados de Inspecciones Técnicas de Seguridad en Edificaciones); el arma más perniciosa jamás creada – y utilizada – por las autoridades municipales abusivas, para chantajear y coimear a las empresas de todos los giros y tamaños.
El hecho es que han pasado los casi cuatro años de la gestión municipal de Carlos Canales – la cual, gracias a Dios, terminará a fin de año – y lo de Larco Mar fue sólo el primer paso de una seguidilla de cierres abusivos de innumerables hoteles y restaurantes; centros comerciales, tiendas y bodegas; cines y teatros; proyectos inmobiliarios; y obras en construcción… por sólo mencionar algunas de las actividades más afectadas. Todos los cierres “por quítame estas pajas”. ¡Abuso total!
El caso es tan flagrante y delincuencial que – en aras de la verdad – resulta pertinente dar a conocer los abusos y arbitrariedades cometidas por el indolente alcalde de Miraflores. Y explicar, cómo tales abusos y arbitrariedades afectaron tan masivamente a tantas personas que no merecían semejante maltrato municipal.
Me refiero, por cierto – además de las empresas, directamente afectadas – a los miles de trabajadores de las empresas clausuradas o paralizadas, que perdieron su trabajo. A los numerosos proveedores de las empresas cerradas y paralizadas injustamente. Al propio Estado que dejó de percibir cuantiosos tributos de parte de las empresas afectadas. A los miles y miles de consumidores y clientes de las empresas cerradas y paralizadas. Y ni qué decir de la afectación irreparable de ese valor intangible tan importante, como es la confianza empresarial; fundamental para generar inversiones, empleo y bienestar.
¿Estarán conscientes – el alcalde y sus funcionarios e inspectores – del daño causado?
¿Se habrán dado cuenta de que – con su accionar abusivo, arbitrario y chantajista – empobrecieron a miles de peruanos honestos y trabajadores?
Todo parece indicar que no…
Al contrario; a esos funcionarios municipales la ciudadanía les importa un bledo.
La razón de ser de toda Municipalidad – Provincial y Distrital – es servir a la ciudadanía. Para eso están. No para coimear, extorsionar, cerrar locales, y – en general – para maltratar a la ciudadanía, tal como lo hizo – y lo sigue haciendo – la Municipalidad de Miraflores, bajo la dirección del Alcalde Canales.
Peor aún – según testimonios de numerosas víctimas del chantaje municipal miraflorino – el tipo resultó respondón y vengativo. ¡Ay de aquel que se atreva a denunciar o revelar las extorsiones y “donaciones” exigidas por los funcionarios e inspectores de la Municipalidad de Miraflores!
Ahí sí, el cierre del local en cuestión se tornaría en definitivo. ¡La mafia en vivo y en directo!
Ahora bien – valgan verdades – Canales no es el único alcalde de esa calaña. En diversas provincias y distritos del país, hay alcaldes iguales – y hasta peores – que el susodicho alcalde de Miraflores. Pero mal de muchos… consuelo de tontos. El hecho es que Miraflores, que se había caracterizado por tener los mejores alcaldes del país, lo está echando todo a perder, por culpa del alcalde Canales. ¡Una lástima!
¿Qué hacer al respecto? Pues, empoderarnos como ciudadanos. No debemos quedarnos de brazos cruzados. Debemos actuar como ciudadanos que cumplimos con nuestros deberes y exigimos el respeto de nuestros derechos.
A ese respecto, quisiera involucrarme en una iniciativa ciudadana que logre recabar información de abusos, maltratos y chantajes de funcionarios e inspectores de la Municipalidad de Miraflores, para elaborar un plan que ponga fin a este desmadre. Y lo mismo propongo para otros municipios e instituciones estatales, cuyas autoridades y funcionarios – tal cual el alcalde Canales en Miraflores – maltratan y chantajean a los ciudadanos.
Ninguna institución estatal lo va a hacer por nosotros. Ni la Defensoría del Pueblo, ni la Contraloría, ni el Congreso… nadie. En casos como este – como se dice coloquialmente – ¡nosotros mismos somos!
Por lo pronto, me parece de la más baja estofa que – por culpa de su alcalde –la Municipalidad de Miraflores se haya convertido en una auténtica red de canales por donde fluyen repugnantes corrientes de abusos, chantajes y corruptelas. ¡No hay derecho! Lampadia






