Urpi Torrado
El Comercio, 5 de noviembre del 2026
“La cultura peruana tiende a valorar más la cooperación, las relaciones humanas y la calidad de vida que la competencia y el reconocimiento individual”.
Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional para el 2027 ubican al Perú como la quinta economía de América Latina, detrás de Brasil, México, Argentina y Colombia. Para avanzar en este ránking, la economía peruana tendría que crecer a un ritmo mayor que las de sus vecinos. Sin embargo, el crecimiento económico no depende únicamente de la inversión, la infraestructura o las políticas públicas. También está relacionado con la manera en que las personas piensan, trabajan, toman decisiones y se relacionan. En otras palabras, con la cultura.
The Culture Factor Group analiza seis dimensiones culturales que permiten comparar países. No se trata de características que definan a todos sus habitantes, sino de tendencias que ayudan a comprender comportamientos colectivos. Al comparar al Perú con las cuatro economías latinoamericanas que lo superan, aparecen algunas diferencias que merecen atención.
La primera es la relación con la autoridad. El Perú registra 64 puntos en distancia de poder, un nivel relativamente alto que refleja la aceptación de estructuras jerárquicas. Aunque México, Brasil y Colombia presentan puntajes similares o superiores, Argentina se diferencia con 49 puntos. En el ámbito empresarial, las jerarquías pueden limitar la iniciativa, dificultar la comunicación y concentrar las decisiones. Para favorecer el crecimiento, resulta importante promover organizaciones donde las ideas puedan surgir desde cualquier nivel y donde se valore más la capacidad que la posición.
Otra diferencia importante aparece en el individualismo. Con apenas 20 puntos, el Perú es el país más colectivista de los cinco. Esto refleja la importancia de la familia, las relaciones personales y la pertenencia a un grupo. Son características que pueden fortalecer la solidaridad, pero también favorecer la conformidad y dificultar el reconocimiento del mérito individual. El desafío no consiste en abandonar los vínculos colectivos, sino en complementarlos con mayor autonomía, iniciativa y responsabilidad personal.
En cuanto a la orientación al logro, el Perú obtiene 42 puntos, por debajo de los otros cuatro países. La cultura peruana tiende a valorar más la cooperación, las relaciones humanas y la calidad de vida que la competencia y el reconocimiento individual. Esto no significa falta de ambición o de capacidad. Sin embargo, para impulsar el desarrollo resulta fundamental fortalecer una cultura que reconozca el esfuerzo, premie los resultados y promueva la excelencia, sin perder el valor de la colaboración.
Una de las características más marcadas es la elevada aversión a la incertidumbre. Con 87 puntos, el Perú presenta el nivel más alto del grupo. Existe una fuerte necesidad de reglas y estructuras que proporcionen seguridad, aunque paradójicamente el país convive con una elevada informalidad y una considerable distancia entre las normas y su cumplimiento. Esta contradicción puede convertirse en un obstáculo para la innovación y el emprendimiento. El desafío consiste en contar con reglas claras y estables, pero también desarrollar una mayor disposición a experimentar, asumir riesgos y adaptarse al cambio.
Quizás la diferencia más preocupante esté en la orientación al largo plazo. El Perú obtiene apenas cinco puntos, frente a 29 de Argentina, 28 de Brasil y 23 de México. Colombia también presenta un nivel bajo, con seis puntos. Esta dimensión refleja una tendencia a privilegiar resultados inmediatos sobre objetivos futuros. Sus implicancias son importantes para el ahorro, la inversión, la capacitación y la continuidad de las políticas públicas. Un país difícilmente podrá sostener su crecimiento si sus decisiones están dominadas por la urgencia y el corto plazo.
La sexta dimensión, indulgencia, muestra al Perú en una posición intermedia, sin una inclinación clara hacia la satisfacción inmediata de los deseos o su contención. Aunque también ofrece elementos para comprender los comportamientos sociales, las diferencias más relevantes para el desarrollo parecen encontrarse en las dimensiones anteriores.
Comprender la cultura peruana permite identificar las fortalezas sobre las cuales apoyarse y las limitaciones que deben superarse para impulsar un crecimiento económico sostenido.






