José Ignacio Beteta
Expreso, 29 de setiembre del 2026
La vigilancia sobre un Ministerio de Economía cómplice de la SUNAT y la falta de medidas que busquen achicar el tamaño del Estado son tareas constantes que van en paralelo. Se trata de construir y vigilar. No de obstruir y además no hacer nada productivo. Y esto último es lo que está haciendo la mayoría de la Cámara de Diputados.
Los datos son bastante claros. Ni en los primeros días del gobierno de Pedro Castillo, o los de Ollanta Humala ni en los de Pedro Pablo Kuczinsky hubo tantas interpelaciones o intentos de censura como en el actual gobierno. Tampoco tardó tanto la evaluación de facultades legislativas, hoy totalmente trabadas en la Cámara de Diputados. Esto sin contar la cantidad de ataques inventados o sobre la base de asuntos absolutamente irrelevantes en contra de Keiko y quienes la acompañan. Estos son hechos, aquí no hay sesgo. Este es el gobierno que la está teniendo más difícil para arrancar frente a los tres anteriores.
La narrativa es “convincente”. La oposición de Fujimori dice que en realidad las facultades solo versan sobre temas urgentes y que el Ejecutivo debió enfocarse solamente en Seguridad y en atender el Fenómeno El Niño. Pero esto no es cierto. Las facultades no se restringen a asuntos de urgencia. Y, además, ¿cómo no va a ser urgente facilitarle la vida al emprendedor peruano, reformar la legislación laboral, eliminar barreras burocráticas, promover el comercio, implementar medidas para mejorar la salud de las micro y pequeñas empresas? ¿Cómo no va a ser esto urgente? Claro que lo es.
Ciertamente las facultades legislativas no fueron presentadas de forma estratégica. No hubo comunicación, no hubo preparación, no hubo un mínimo proceso de calentar el ambiente y convencer a la opinión pública de su importancia. Se pensó -con bastante poca claridad y visión y definitivamente con casi nula humildad- que el gobierno entraba con una aprobación, popularidad y cariño que nunca tuvieron (si lo hubiese tenido, Keiko no habría perdido tres veces las presidenciales) y que obviamente tampoco tendrán en el corto de plazo. Pero esto no quita que la mayoría de las facultades sean buenas iniciativas y deberían ser aprobadas.
Partidos como Buen Gobierno, Ahora Nación u Obras se presentaron como opciones que no apostarían por los extremos. Se plantearon como bancadas independientes que mantendrían una postura sensata e inteligente. ¿Qué hacen jugando en pared con Juntos por el Perú que prácticamente destruye todo lo que toca? Estos partidos podrían ser la voz de la sensatez, la mesura y el punto medio, pero parece que no lo entienden aún.
Nadie espera un apoyo incondicional al gobierno de Keiko, nadie debe darlo tampoco. Aún estamos esperándola. No mete ni un gol. Pero no es tan difícil entender que el país necesita un shock de reformas económicas enfocadas directamente en los pequeños contribuyentes, y este pedido de facultades legislativas atiende este asunto. La vigilancia sobre un Ministerio de Economía cómplice de la SUNAT y la falta de medidas que busquen achicar el tamaño del Estado son tareas constantes que van en paralelo. Se trata de construir y vigilar. No de obstruir y además no hacer nada productivo. Y esto último es lo que está haciendo la mayoría de la Cámara de Diputados.






