Iván Arenas
Perú21, 8 de mayo del 2026
«Sí. Hay que reconocer que su proyecto es de izquierda. Y que malamente intentan representar a los “pobres y excluidos”, aunque sus recetas en Venezuela y Bolivia generan más pobres».
Es cierto que Roberto Sánchez y el buró político de Juntos Por el Perú son de izquierda y pretenden todo lo que en un primer momento han prometido: la asamblea constituyente, estatización, nacionalismo y quedarse todo el tiempo que sea necesario. Incluso, algunos que ahora le acompañan comulgan con las teorías del maoísmo, otros con el nacionalismo étnico radical y varios (sobre todo SUS sociólogos y politólogos) con las disparatadas tesis del posmodernismo tan de moda.
No vamos a negar también que uno de los ejes centrales de la propuesta de Juntos Por el Perú gira alrededor de la “reivindicación” de las regiones contra una supuesta Lima señorial y colonial (aunque Lima es más andina que costeña), y gira también sobre lo que la izquierda denomina como “fracturas estructurales” del país (exclusión y pobreza, sobre todo). Que Sánchez se haya puesto el sombrero (lenguaje simbólico de esas “fracturas estructurales”) corrobora lo anterior.
Sí. Hay que reconocer que su proyecto es de izquierda. Y que malamente intentan representar a los “pobres y excluidos”, aunque sus recetas en Venezuela y Bolivia generan más pobres. Nadie lo duda, tampoco lo esconden. Pero no solo eso. Allí no acaba el tema, porque en ese variopinto frente político e ideológico también se suman grupos sociales, económicos y productivos disímiles, en el que se nota también el acompañamiento de una parte de las sociedades emergentes, hijas del modelo capitalista, pero que ahora avanzan codo a codo con el proyecto sanchista.
Si no miren a una gran parte del mundo minero informal cuyos dirigentes apoyan sin medias tintas a un partido que les promete el fracasado modelo boliviano de las cooperativas mineras que iría en contra de sus propios intereses (de los informales, me refiero). Como se sabe, la minería informal ha conllevado a la emergencia de una forma de clase media en casi todas las regiones del Perú, sobre todo en las que votan por el sanchismo que les promete, en el fondo, la informalidad perpetua (ilegalidad también) con la extensión del Reinfo (tampoco debemos soslayar que 9 de cada 10 informales con Reinfo han invadido concesiones ajenas, sobre todo de pequeños y medianos titulares mineros). Ese minero informal de hoy no es ese “pobre” de la narrativa zurda, pero sí está excluido del Estado y de la política formal; y quieren (mineros informales) que los incluyan “para sentarse en la mesa del poder”.
La composición política, ideológica y sociológica de Juntos Por el Perú, rumbo a la segunda vuelta es compleja. La izquierda eleva banderas de una parte del mundo informal y un sector de las sociedades emergentes, poderosos grupos capitalistas que —seamos honestos—; en varios momentos navegan con los remos de la ilegalidad. Entender correctamente la arquitectura sociológica sanchista es ganarles las elecciones.






