Iván Alonso
El Comercio, 19 de junio del 2026
En la “noche bendita” del 7 de junio el congresista Roberto Sánchez, ganado por la euforia, salió a un balcón de la plaza San Martín para celebrar la que creía su inminente triunfo electoral, desoyendo las voces autorizadas que decían que el conteo rápido no daba un claro vencedor. El conteo rápido, como sabemos, está sujeto a un margen de error. Pero ¿qué es el margen de error y cómo se calcula?
El margen de error es indisociable de otro concepto estadístico, el nivel de confianza. Si lee usted la ficha técnica de cualquier muestreo —llámese conteo rápido, boca de urna o simplemente encuesta—, verá que tiene algo así como “un margen de error de 1,9% con un nivel de confianza de 95%”. Quiere decir que si el conteo rápido le daba al congresista Sánchez el 50,3%, debemos entender que había un 95% de probabilidad de que su votación estuviera entre el 48,4% y el 52,2%, un “intervalo de confianza” cuyos límites inferior y superior están 1,9% por debajo y 1,9% por encima del 50,3%.
Hasta acá solamente estamos describiendo el resultado. Veamos ahora de dónde sale ese 1,9%.
El conteo rápido consiste en una selección aleatoria (o sea, al azar) de los votos de un número reducido de electores para inferir cómo ha votado el conjunto del electorado. Piense usted en un saco con millones de bolas verdes o anaranjadas. El número exacto de bolas de cada color solo lo sabremos cuando las contemos todas. Para hacer nuestro conteo rápido, metemos la mano al saco, tomamos un puñado de bolas y contamos. Pero si hubiéramos metido la mano más al fondo o más al centro, habríamos sacado un puñado distinto y el conteo sería diferente. Podemos, en un ejercicio de imaginación, repetir la operación infinidad de veces, sacar “n” puñados distintos y contar. Y luego de contar, tabulamos cuántas veces las bolas verdes salen 0,1% del total, el 0,2%, el 0,3%… Esa tabulación nos dice, de acuerdo con las leyes matemáticas del análisis combinatorio, que el 95% de las veces el porcentaje de bolas verdes estará entre 48,4% y el 52,2%. Ese es nuestro intervalo de confianza, y el margen de error es la mitad de su tamaño.
Si todavía no se ha mareado o dormido, déjenos decirle que, de acuerdo con esas mismas leyes, el conteo rápido le daba al congresista Sánchez un 51% de probabilidad de ganar la elección, pero también un 49% de perderla.






