Melissa Rodríguez Enciso
El Comercio, 6 de mayo del 2026
INDICADOR. Retrocede 1,9 puntos porcentuales respecto del 27.6% registrado en el 2024, pero se mantiene 5,5 puntos por encima del nivel prepandemia. Los resultados reflejan una recuperación aún débil por cambio en el perfil de los hogares y el aumento de la vulnerabilidad, según analistas.
La pobreza en el Perú alcanzó el 25,7% de la población en el 2025, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), tras bajar desde el 27,6% registrado en el 2024. Aunque el indicador retrocedió 1,9 puntos porcentuales, aún se mantiene 5,5 puntos porcentuales por encima del nivel registrado en el 2019, lo que evidencia que la recuperación pospandemia no se ha completado.

Durante la presentación del informe, Gaspar Morán, jefe del INEI, explicó que la reducción se dio en un contexto de aumento del gasto real per cápita, que pasó de S/903 a S/920, aunque todavía no alcanza los niveles prepandemia. Además, indicó que cerca de 567.000 personas salieron de la pobreza en el último año. En ese contexto, advirtió que persisten brechas frente al período previo al 2020.
Javier Herrera, director de investigación y representante del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia, advirtió que estos resultados reflejan una trayectoria de recuperación aún débil, en la que el país no ha logrado retomar el ritmo de reducción de la pobreza previo a la pandemia y enfrenta un proceso más lento y desigual.
Consultado por El Comercio, Martín Valencia, analista senior del Instituto Peruano de Economía, explicó que la mejora observada está vinculada al desempeño del empleo y a la capacidad de generación de ingresos. “El crecimiento que logra ser más propobre [que beneficia directamente a los más pobres] es aquel en el que se incrementa el empleo de calidad y se elevan los ingresos”, dijo.
En tanto, Yhonny Campana, analista de Macroconsult, advirtió que este proceso aún no se consolida y presenta limitaciones estructurales.
El analista explicó que uno de los principales factores detrás de esta situación es que los ingresos reales no se han recuperado completamente tras el impacto de la inflación, lo que ha afectado la capacidad adquisitiva de los hogares.
—Zonas urbanas—
Durante su intervención en la presentación del informe, Carolina Trivelli, investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos, advirtió que la pobreza en el Perú ha cambiado de perfil y se concentra cada vez más en zonas urbanas, especialmente en Lima Metropolitana.
En entrevista con El Comercio, Trivelli explicó que este cambio no ha sido acompañado por una adaptación de las políticas públicas. “El perfil de la pobreza cambió, pero las políticas siguen siendo las mismas y ya no encajan con las necesidades actuales”, agregó.
Además, afirmó que el crecimiento económico no está llegando de manera efectiva a los sectores donde trabajan los más pobres. “Cuando llega, estos no tienen las condiciones para aprovecharlo, porque enfrentan limitaciones como la informalidad, la falta de acceso a capital, menores niveles de productividad y restricciones en servicios básicos que les impiden integrarse plenamente a la dinámica del crecimiento”, explicó.
—Retrocesos—
Morán explicó que una parte importante de las personas que salen de la pobreza pasan a una situación de vulnerabilidad, lo que mantiene el riesgo de retrocesos. Esta situación implica que muchos hogares permanecen cerca de la línea de pobreza, con alta exposición a variaciones en sus ingresos.
Sobre este tema, Trivelli resaltó que el deterioro en las condiciones de vida se ha hecho más evidente en el acceso a alimentos. “Hay hogares que, por falta de dinero, se quedan sin comida en algún momento”, señaló.
Campana sostuvo que los problemas no se limitan al ingreso, sino que también reflejan debilidades en la política pública. “Hay problemas tanto de diseño como de ejecución. Las políticas no se han ajustado a los cambios en la población y además ha habido un deterioro en la capacidad de implementación del Estado”, dijo.






