Citi Research
Gestión, 21 de octubre del 2026
Alessandro Azurín
En su reciente presentación, valoraron que “el compromiso con la disciplina macroeconómica está”. A su vez, observaron que el Gobierno “no requiere nada novedoso” para facilitar la inversión en infraestructura pública, privada y ejecutar desregulaciones.
Perú se mantendría como una de las economías más prometedoras de América Latina este año. Y el paso del fenómeno de El Niño (FEN) no le dejaría secuelas con vista al 2027, proyectó Citi Research en su más reciente presentación “Perspectivas Económicas Q3-2026″.
Concretamente, el banco elevó su expectativa de crecimiento para el país a 3.1% este año, respecto al 2.9% que estimó en su conferencia del segundo trimestre. Para el 2027, la esperanza es que el Producto Bruto Interno (PBI) crezca 3.3%, lo que deja sus pronósticos en línea con lo planteado por otros analistas privados y el propio Banco Central de Reserva (BCR).
Con sus nuevas cifras, nuestro país sería el cuarto en América Latina con mayor crecimiento este año, solo detrás de Costa Rica (3.5%), República Dominicana y Panamá, igualados con 4.1%.
Espalda “ancha” de Perú
Ernesto Revilla, economista jefe de Citi para América Latina, precisó durante su exposición que, en el vecindario, Perú está entre los mejor capacitados para hacerle frente al FEN. Refirió que, más allá de su magnitud “extraordinaria”, hoy casi una certeza, en términos económicos este fenómeno no deja de ser un “choque transitorio”.
En el medio, Citi reconoció que hay un riesgo con vista al 2027 que podría agravar su golpe: el inicio de un ciclo alcista de tasas de interés en países desarrollados que podría “salpicar” en economías emergentes, como las de América Latina.
De producirse ese contagio, crecería el costo del financiamiento, lo que podría frenar el dinamismo de la inversión post FEN, reconoció Revilla.
A partir de ello, diferenció a los países de la región en dos grupos: los que podrán resistir al FEN porque tienen mayor espalda fiscal y otros que no. Perú lidera el primer equipo.
“No hay duda de que las tasas de largo plazo se mantienen altas en países avanzados. Generará mayores costos de financiamiento en América Latina. De pasar, en el grupo de los que tendrían un menor impacto están Perú, Chile y economías más pequeñas, como Costa Rica”, comentó a Gestión.
Pero incluso dentro de esa agrupación selecta, Revilla volvió a reconocer el caso peruano. Perú deja atrás a Chile porque sus indicadores económicos ya reflejan una desaceleración. Citi espera que crezca solo 1.1% este 2026, a pesar de los altos precios de los metales, especialmente del cobre.
Costa Rica, por su parte, es una economía muy pequeña respecto al Perú. A diferencia de esas naciones, a Perú le favorece notoriamente el bajo nivel de deuda pública actual. La entidad estimó que podría elevarse a 36.6% del PBI para el 2027. Y, aunque suba, Revilla recordó que tener ese nivel de deuda es “extraordinario” en un mundo donde en otros lares crece “sin límites”, como en EE.UU.
Lo otro está vinculado al efecto ya absorbido a estas alturas del 2026 por los sectores primarios, como pesca o agricultura, en el país. Si bien es difícil estimar el daño total, Citi ya “descontó” en sus pronósticos el retroceso de estos rubros económicos.
En el frente contrario aparecen México, Brasil y Colombia, con posiciones fiscales mucho más débiles, lo que expone sus economías al FEN.
Mercado leen al Perú
Consultado por cuál sería una respuesta “aceptable” de Perú a El Niño a los ojos del mercado, Revilla argumentó que no existe necesidad de que el Gobierno de Keiko Fujimori use un mapa de acción inédito.
“El compromiso con la disciplina macroeconómica está. Todo lo que tenga que ver con facilitar la inversión en infraestructura pública, privada y desregulación son parte importante de la agenda. No se requiere nada novedoso. Simplemente que se vea un Gobierno efectivo y proactivo frente a los riesgos del FEN”, dijo.
Agregó que los inversionistas saben que contener el impacto del FEN implica mayor financiamiento. No debería generar reacciones adversas.
“Lo verán bien porque es transitorio para apoyar en una emergencia. Sería diferente si el Gobierno promete programas permanentes de gasto, como más pensiones. Ese no es el caso. La respuesta a un fenómeno transitorio, aunque sea a tasas más elevadas, se verá favorable en el mercado”, afirmó.






