Aldo Mariátegui
Perú21, 25 de setiembre del 2026
“Oiga, Tello, sepa que la mayoría de la sociedad (…) concuerdan con Keiko. Oiga, Tello, recuerde que felizmente en enero ya no presidirá el Poder Judicial”.
Desde hace tiempo que vengo señalando en esta columna que la presidenta del Poder Judicial, Janet Tello, es una autoridad que carece absolutamente del menor sentido de autocrítica, una gremialista extrema que cree que su institución es una maravilla a la que no se puede cuestionar y una caviar ultrasensible —Tello pertenece a la “progre” asociación judicial JUSDEM, un nido de magistrados caviarazos— que muy rápidamente se torna en una ‘ofendidita’, como si esta boomer perteneciese a las frágiles generaciones Z o Millennial.
A todo lo anterior se le ha sumado a Tello un pecado aún peor: la soberbia. Sí, porque hay que ser definidamente muy soberbia (y desatinada) para salir a exigirle públicamente a la presidenta de la República que se retracte. Oiga, Tello, ubíquese. Oiga, Tello, no sea tan creidita y gallita. Oiga, Tello, deje de ser tan figureti. Oiga, Tello, la libertad de expresión existe y esta consiste en decirle a los demás lo que no les gusta (parafraseando a Orwell). Oiga, Tello, efectivamente el Poder Judicial sigue procesando a uniformados a pesar de las décadas pasadas y de las leyes expresas que cortan estos juicios. Oiga, Tello, acate las sentencias del Tribunal Constitucional. Oiga, Tello, es notoria la inquina con que varios jueces han tratado a estos uniformados, a los que reabren y reabren juicios eternos. Oiga, Tello, su institución es más lenta aún que una tortuga coja. Oiga, Tello, deje de comportarse tan caviar como para después buscar ser jueza de la Corte IDH. Oiga, Tello, sea agradecida con las fuerzas del orden que acabaron con un terrorismo que atemorizó y mató a muchos jueces. Oiga, Tello, deje de hacer declaraciones para que la aplauda la caviarada (Gorriti y su combo del IDL, Mohme, Ernie de la Jara, Diego García Sayán, los relatores de la ONU, etc.). Oiga, Tello, sepa que la mayoría de la sociedad —y muchos jueces que callan— concuerdan con Keiko. Oiga, Tello, recuerde que felizmente en enero ya no presidirá el Poder Judicial.






