Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
Hay dos países claves para el éxito del socialismo en Sudamérica, Brasil y Perú.

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Brasil estaba muy seguro con el PT y Lula, y el Perú, con ese crecimiento económico de los primeros años del siglo, el crecimiento de la clase media, la disminución de la desigualdad y el aumento de los ingresos en las regiones, era imparable.
Solo quedaba sumar a todas las izquierdas tras el nacionalismo de Humala, y aprovechar el odio al fujimorismo de Vargas Llosa para jalar a los caviares y social-confusos a un pacto epidérmico que fue incapaz de evitar la captura de todos los espacios de decisión política en el Estado y que cerró los ojos ante la frenada en seco de la inversión privada.
Hoy Lula se tambalea en Brasil, y el Perú se convierte el centro de gravedad de la lucha por la hegemonía de la Libertad en la región.
Veamos de dónde venimos:
Freno a la minería
Cuando el Perú empezó a crecer y consolidar su camino hacia la economía de mercado a principios de siglo, de la mano, en buena medida de la inversión minera, los verdaderos enemigos del pueblo, los enemigos de la inversión privada y el crecimiento de la economía, con muy buenos asesores externos, dirigieron sus balas a frenar su desarrollo.
Complicaron las exploraciones en todo el territorio, atacaron los proyectos mineros de Tambo Grande en Piura (dizque para salvar el limón), Cerro Quilish y Conga en Cajamarca (dicen que para cuidar el agua), Tía María en Arequipa, por el Valle de Tambo. Multiplicaron las normas e instancias regulatorias y pretendieron crear zonas de exclusión de la inversión con regulaciones territoriales y de cuencas.
Algunos bonzos dimos una batalla solitaria, pero el común del establishment, especialmente el minero, solo se presentó con arcabuces descargados.
Freno a la Agroexportación
Ni cortos ni perezosos, nuestros aplicados enemigos de los pobres, apenas vieron como despegaban la exportaciones de frutas y hortalizas, creando empleo formal masivo en el Perú rural, se fueron en contra del sector agroexportador con acusaciones de que dejaban sin agua a los pueblos menores, que no compartían su crecimiento y que acaparaban tierras. Todo mentira por supuesto.
Pero en medio de alborotos de cúpulas violentistas, la presión anti-desarrollo llegó a palacio de gobierno, donde un inquilino provisorio y accidental, Francisco Sagasti, derogó el régimen de promoción agrario y estableció el llamado ‘Bono BETA’, dos golpes a un sector ganador.
Ante los impactos negativos del cambio de régimen tributario del sector, en setiembre de 2025 se recupera la tasa promocional de 15%, pero se mantiene el Bono BETA, que en esencia, establece para el agro una remuneración adicional, que representa un costo laboral 30% más alto que el del régimen general.
Hoy el sector está debilitado con aranceles adicionales a EEUU (12.5%), menores márgenes, aun así:
“Se rumorea que el MEF pretende eliminar las exoneraciones tributarias al agro. Es decir que la tasa de impuesto a la renta subiría de 15% a 29.5%, manteniendo el Bono BETA”
Me atrevo a elaborar una propuesta que atiende a la tan mentada necesidad de equiparar los regímenes sectoriales: incrementar la tasa de impuesto a la renta al 29.5%, y crear los Certificados BETA, para que puedan usarse como un crédito fiscal.
Es decir, utilizar los Certificados BETA para pagar tributos, acreencias al Estado. De esta forma, se equipara tanto el régimen tributario como el laboral del agro con el régimen general”.
Ver artículo de Alfonso Bustamante en Lampadia: El elefante en el closet.
Otros frenos
No se piense que los ataques a los sectores exportadores se limitaron a la minería y las agroexportaciones.
La pesca y el turismo, también estuvieron en la desquiciada agenda de destrucción del futuro de prosperidad del Perú. Volveremos sobre ello.
No seamos ingenuos, la ideología, y mayormente la lucha por el poder, que en el caso de las izquierdas hispanoamericanas, asociadas a actividades criminales como el narcotráfico, es tenaz. No podemos asumir un juego político limpio.
Defendamos:
Nuestra Libertad,
Nuestra Economía y
Nuestra Democracia.
Lampadia






