Jaime de Althaus
Para Lampadia
Pese a todo, ha sido una buena noticia que la comisión de Constitución de la cámara de senadores haya aprobado el dictamen sustitutorio sobre las facultades delegadas que agregaba 7 puntos a los 20 sancionados por la cara de diputados, y que esto haya ocurrido gracias a una negociación con Obras que pasó a jugar el papel de centro responsable y constructivo que nunca supo asumir Buen Gobierno.

Pero la negociación con Obras llevó a limar el papel asignado en la versión inicial a las Fuerzas Armadas.
Se dejó de lado la ampliación de la definición de “grupo hostil” para incluir a organizaciones criminales que desafían el estado de derecho, ejercen gobernanza territorial y usan armas de largo alcance y explosivos a fin de que fuerzas especiales del Ejército, la Marina y la Aviación puedan actuar contra esas organizaciones incluso con inteligencia y tecnología provista por el FBI y otras unidades policiales norteamericanas.
Ese concepto ha sido reemplazado por el de organizaciones criminales que usan técnicas de terrorismo, explosivos, armas de guerra, etc. No queda claro si las fuerzas armadas pueden intervenir contra esos grupos, aunque en otro punto se establece que si pueden hacerlo dentro de determinados parámetros muy precisos.
Lo positivo de esto, sin embargo, es que le resta veracidad al argumento de la militarización que esgrimían los radicales de izquierda para oponerse a esos puntos y para señalar el que dictamen de Senadores “desnaturalizaba” la propuesta de Diputados. Esto es importante porque el país no puede darse el lujo de que Diputados reaccione mal ante la incorporación de los 7 puntos adicionales en Senadores, que hoy deberían aprobarse en el pleno del Senado.
No puede darse el lujo porque, como sabemos, esa cámara lamentablemente dejó fuera de su raquítica delegación todo lo que tiene que ver con crecimiento económico, formalización y reforma del Estado. Esos temas fundamentales tendrán que ser canalizados vía proyectos de ley, y esperemos que la actitud de diputados sea más constructiva y expeditiva.
Pues a estas alturas debería haber quedado claro que la comisión del Senado modificó de que vino de Diputados (como le permite la Constitución) sin desnaturalizar (como señala el reglamento). El dictamen aprobado respeta íntegramente lo enviado por la Cámara baja, y en la materia de seguridad agrega 6 puntos que complementan lo delegado para alcanzar más eficientemente el objetivo de mejorar la seguridad, de modo que incluso perfeccionan la naturaleza del proyecto de delegación.
Anteayer mismo el Ejecutivo ha enviado al Congreso el proyecto de ley MAPE, que es estratégico también en la lucha contra la criminalidad, porque la mejor manera de reducir el tamaño de la minería ilegal es precisamente formalizando la informal. Esperemos que esa discusión avance rápido porque no hay tiempo que perder en ese tema.
Lo bueno es que de todo este dramático episodio nació una bancada de centro que puede jugar un papel de fiel de la balanza, anunciando mejores perspectivas de gobernabilidad para los próximos cinco años si es que se consolida en ese rol.
Lampadia






