Mientras en Europa colapsa
Jaime de Althaus
Para Lampadia
Un artículo del 22 de octubre del Wall Street Journal llevaba un título revelador: “Is América still afraid of comunism?” (¿Estados Unidos le sigue teniendo miedo al comunismo?). Pues, a contramano de lo que ocurre en Europa y América Latina, el porcentaje de norteamericanos que apoya propuestas de socialismo duro ha aumentado apreciablemente, algo que nunca había ocurrido en ese país.
El artículo informa que candidatos con inclinaciones socialistas —o vinculados a la DSA, Socialistas Democráticos de América, muchos tributarios de una ideología clasista, marxista — han ganado primarias dentro del partido demócrata y compiten en contiendas reñidas con republicanos.

“Las ideas populistas que abogan por una mayor intervención gubernamental, como limitar los precios de los medicamentos recetados, restringir el aumento de los alquileres e imponer impuestos a los multimillonarios, están ganando terreno entre los estadounidenses de todas las tendencias políticas”.
“Una encuesta de Gallup realizada en septiembre reveló que el 43% de los estadounidenses ahora ve con buenos ojos el socialismo, el porcentaje más alto registrado hasta la fecha…Entre los jóvenes de 18 a 34 años, el socialismo ahora cuenta con mayor apoyo que el capitalismo, con un 57% frente a un 43%”.
Ver en Lampadia: La emergencia del DSA – Un fantasma recorre América
Este es un cambio de naturaleza en la sociedad norteamericana. Puede tener que ver con la lejanía en el tiempo de la guerra fría. Los jóvenes no la vivieron y no tienen conciencia del peligro comunista. También tendría que ver con los dos extremos de la propia política de Trump: populista, proteccionista e intervencionista por un lado -llegando al extremo de adquirir participaciones en empresas privadas y prometer un cheque de 5,000 dólares para cada ciudadano estadounidense adulto si los republicanos conservan el control del Congreso-, y de otro lado ofrecimientos de reducir impuestos a las grandes empresas junto con acusaciones a Trump de enriquecimiento patrimonial, que se presentan como la expresión del capitalismo predatorio.
Si las ideas socialistas terminan imponiéndose, Estados Unidos estaría haciendo entonces como mínimo el tránsito al llamado Estado de bienestar que en Europa está claramente colapsando. Las manifestaciones en Francia y otros países contra la reducción del gasto público y reclamando recuperar niveles de calidad y servicio en la educación son el síntoma de que el sistema ya no puede mantener los estándares que alcanzó. El peso fiscal (57% del PBI) y regulatorio del Estado es tal que ahoga la inversión y la actividad privada, que es la que sostiene el gasto estatal.
A más Estado, menos crecimiento. Eso solo puede terminar en la crisis final del modelo. Lo que estamos viendo son las primeras manifestaciones.
Es increíble que Estados Unidos esté ingresando al mismo camino que ya llegó a su fin en Europa.
Lampadia






