Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia
Tengo la fortuna de mantenerme en contacto con estudiantes universitarios de pregrado y post grado, por razones académicas o de colaboración a sus actividades extracurriculares. El común denominador es el desconsuelo y mirada pesimista de su futuro en el Perú, por lo que se preguntan, si deberían emigrar.

Hoy, jóvenes preparados para impulsar el sector productivo y, ávidos de aportar en agroexportación, turismo, minería, infraestructura, industria, pesca o servicios portuarios, financieros o gastronómicos, entre otros; ven con preocupación, que lo que esperaban con ilusión, se pueda truncar.
La pesadilla de una década perdida, por acción de un congreso populista y de presidentes y ministros izquierdistas e incapaces que, irresponsablemente, han comprometido, gravemente, la caja fiscal y por muchos años.
La pusilanimidad del ejecutivo y el sesgo político del Tribunal Constitucional, permitieron un festín de creación de gasto público descontrolado; al punto que, gozando de los mejores términos de intercambio de décadas, no sólo no han sido capaces de generar ahorro fiscal, sino que, ni siquiera cumplieron la regla fiscal. Ahora, al término del período de gobierno, están buscando ayuda para ver cómo lo financian. Y claro, la respuesta será, más impuestos a los sectores productivos. Mayor presión tributaria a los mismos de siempre.
Con esto, la ilusión de poder reactivar la economía, tener mejores oportunidades por el impulso de un nuevo gobierno que promueva inversión, para engancharse al mundo moderno, se ve amenazada.
No sólo eso, sino que, luego de una primera vuelta electoral desastrosa, con al menos 30 candidatos de relleno, que diluyeron el voto; han dejado para el balotaje a dos candidatos con poco respaldo, cuya legitimidad y autoridad estará minimizada.
A los jóvenes les preocupa que, el partido de izquierda que llegó al balotaje, ridiculice los grandes logros económicos del Perú:
(i) El crecimiento de nuestra agroexportación, generando pleno empleo formal en sus áreas de operación;
(ii) El desarrollo genético de nuestros productos, fruto del esfuerzo y dedicación de nuestros profesionales. Por poner un ejemplo, les molesta que este trabajo profesional liderado por peruanos, gracias al cual hemos batido récords de producción, desplazando a otros países competidores, no sea reconocido en nuestro país.
Ese mismo partido, bloquea el desarrollo de nuevos proyectos mineros, con los que deberíamos ser líderes mundiales.
Y, como están bien informados, observan las facilidades que dan Chile, Argentina, Australia, entre otros, para desarrollar sus proyectos mineros y, cómo se están llevando los capitales a esos destinos.
En Perú, en cambio, cada vez hay más trabas y, por eso, se están postergando proyectos como Zafranal, Sulfuros Yanacocha, entre otros.
Como alguien dijo: “el peruano está orgulloso de lo que come (su gastronomía), pero no de lo que le da de comer (su minería)”.
Como dijo Rumi, teólogo persa del siglo XIII, “Donde hay una ruina, hay esperanza de hallar un tesoro”. Esa es la situación del Perú, tenemos una ruina producida por los políticos de los últimos tiempos, pero también tenemos todo para remover esos escombros y poner en valor el tesoro que nos espera.
Tenemos claros ejemplos de que, cuando las cosas se hacen bien, logramos grandes éxitos.
Un claro ejemplo lo tenemos en la forma como Argentina mira nuestro manejo monetario. Somos un referente para las reformas que ellos necesitaron, para reducir y controlar la inflación.
Del mismo modo, el contraste con Bolivia, cuyo modelo de Estado empresario fracasó y que, ahora observa el proceso peruano de los 90.
El sólo hecho de que nuestra moneda tenga mayor aceptación en Bolivia y Brasil, quienes usan el Sol Peruano, como moneda alternativa al dólar, es una muestra innegable de que, a pesar de las torpezas de nuestros políticos de izquierda, la solidez de nuestra institucionalidad monetaria y nuestra moneda, son proverbiales.
Ojalá que los jóvenes estudiantes hagan ver a sus padres, las oportunidades que nos esperan. Estamos seguros, que las madres apoyarán la educación, nutrición y la salud de los menores, pues ellas tienen la sabiduría para defender a sus hijos y protegerlos. Saben que esas son las bases, para que las nuevas generaciones salgan de las limitaciones de siglos pasados y los encaminen al futuro promisor de sus sueños.
El interés sostenido por los jóvenes y su involucramiento en la actividad académica, profesional y económica moderna, hablan del “hambre de gol” de estas nuevas generaciones. Todos quieren saber cómo hicieron sus profesores y los profesionales con los que interactúan, para alcanzar el éxito. Y cuando se les muestra todo lo que el Perú tiene por hacer, se preguntan, ¿y por qué no lo hemos logrado?
La respuesta es clara. Tuvimos al presidente Belaunde, cuyo lema era: “Trabajar y dejar trabajar”, y eso es lo que nos hace falta:
- Reducir burocracia.
- Exigir honestidad y excelencia profesional.
- Impedir gente con antecedentes penales, judiciales y morales en el Estado.
- Mejorar salud y educación, nutriendo a nuestros niños y jóvenes.
- Destrabar los proyectos paralizados e impulsar su ejecución.
- Atraer e impulsar la inversión privada.
¡Brindemos todas las oportunidades!
Esta es la mejor manera de borrar el desconsuelo juvenil.
Lampadia






