Jaime de Althaus
Para Lampadia
Al cierra de este artículo no se sabía cuál sería la decisión de la comisión de constitución de la cámara de Diputados sobre el otorgamiento de facultades, pero debemos insistir en que estas no se limiten a los temas de seguridad y El Niño, sino que incluyan lo relacionado con formalización y con modernización y simplificación del Estado para mejorar los servicios públicos y facilitar la inversión en todos los sectores a fin de aprovechar los buenos precios de los minerales para dar el gran salto de crecimiento y reducir la pobreza.
Entre muchos, hay un tema en particular que requiere atención inmediata y que también tiene que ver con la seguridad, pero con la seguridad energética, que es la inversión en hidrocarburos, que hoy prácticamente no existe en el país, dejando al Perú peligrosamente vulnerable frente a la crisis energética global.
Ya estamos sufriendo los impactos. Como consecuencia del conflicto con Irán, cuya solución no se avizora, el precio del petróleo supera los 100 dólares por barril y puede seguir subiendo. Ucrania, por su parte, en el otro conflicto, golpea las refinerías rusas encareciendo aún más el Diesel. Y el abastecimiento de gas a Europa desde Rusia está muy disminuido desde inicios de esa misma guerra.
El problema es que somos absolutamente dependientes de la importación de petróleo porque en nuestro país no hay exploración, teniendo enorme un potencial que dejamos dormido debajo de la tierra.

Y no la hay debido a condicionamientos legales y tramitológicos que solo pueden ser removidos mediante un decreto legislativo.
Por sus fallas, ni siquiera podemos hacer uso pleno de la refinería de Talara para importar y procesar.
Algo parecido ocurre con el gas. Tenemos reservas solo para 14 años más. Se vienen agotando porque no hay exploración.
La seguridad energética es parte esencial de la seguridad nacional. Necesitamos explotar nuestro potencial petrolero y tampoco podemos depender de un solo yacimiento de gas, el de Camisea. Necesitamos abrir otros campos y construir otros ductos, y necesitamos también construir cuando menos una planta de almacenamiento y regasificación para el caso de que, ante una emergencia, sea necesario importar gas.
Pero el Perú tiene además un papel claro en la seguridad energética global. Hay una demanda muy grande de cobre y minerales críticos para hacer posible la transición energética mundial. Estamos desaprovechando esa oportunidad en la medida en que no destrabamos los grandes proyectos mineros que tenemos. Para eso también se requiere facultades legislativas.
Necesitamos multiplicar las inversiones en exploración y producción de minerales críticos (cobre, zinc, litio, grafito, tierras raras). Es nuestra gran palanca. Quizá haya que reabrir la refinería de La Oroya para extraer minerales críticos y tierras raras.
El Congreso tiene que estar a la altura de los grandes desafíos del país.
Lampadia






