Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Ica, 19 de octubre de 2026
Para Lampadia
Estamos en octubre… acabando el estiaje. En noviembre o diciembre empezarán las lluvias, las cuales se intensificarán entre los meses de enero y marzo. Más aún ahora que se nos viene un Mega – Niño. En abril seguirá lloviendo, pero menos. Y en mayo o junio, las lluvias cesarán… hasta octubre. Y así, el ciclo del agua en nuestro país se repetirá indefinidamente.

No hay que ser un experto en climatología para conocer el ciclo del agua. Simplemente, hay que tener ojos de ver. Y – por supuesto – hay que dejar de lado sesgos ideológicos, envidias y rencores, tal como ocurre con muchos personajes que opinan acerca del agua.
Todos los años – de junio a octubre – los peruanos sufrimos por escasez de agua de lluvias. Efectivamente, en los estiajes nunca llueve. Por eso, al estiaje, le llamamos “temporada seca”.
Y al revés, todos los años – de enero a marzo – los peruanos botamos ingentes cantidades de agua dulce al mar. Me refiero a las abundantes aguas de avenida que discurren por nuestros ríos, a vista y paciencia de toda la población… y de nuestras autoridades.
Coincidentemente, todos los años – en pleno estiaje… como ahora – los detractores del agro organizan foros que tienen que ver con la escasez de agua. ¿Por qué no realizan dichos foros en enero o febrero de cada año? Pues para no hacer el ridículo. Efectivamente, en enero o febrero de cada año, muchos pueblos están al borde de la inundación… precisamente, por la abundancia de agua que discurre por nuestros ríos, y que se pierden en el mar.
Seamos sinceros… ¡qué poco hacemos por retener – aunque sea – una parte de esas aguas cuando están a nuestro alcance! Y luego… cuando los ríos se secan – todos los años, en los estiajes – ¡con qué desparpajo nos quejamos por la falta de agua!
Es hora de actuar. ¡Basta de quejas y soluciones de escritorio! Y peor aún, basta de propuestas retrógradas y empobrecedoras como las que proponen limitar el desarrollo de la agroindustria para disminuir la demanda de agua.
¿Acaso no ven la enorme cantidad de agua que tenemos, y que desperdiciamos en los veranos? ¿Por qué no proponen retenerla, guardarla, infiltrarla en los acuíferos… cualquier cosa que evite que se pierda en el mar, para disponer de ella en los estiajes?
No me cansaré de insistir. Hay que construir muchos reservorios… todos los que se puedan para guardar la mayor cantidad de agua posible. Sin embargo – a este respecto – los peruanos hemos vivido equivocados. Siempre se dijo que sólo el Estado debía construir los reservorios, y que estos tenían que ser inmensos.
“Sólo los grandes reservorios estatales – tipo Poechos en Piura – solucionarán el problema de escasez de agua en el país”. Aquellos que cuestan una millonada y – por ende – tardan una eternidad en construirse. Y – mientras tanto – nada… nada de nada. ¡Craso error!
Más vale un pequeño reservorio… que nada. Inclusive, como los pequeños reservorios son baratos y rápidos de hacer, a la larga, es más fácil construir muchos pequeños reservorios, que sumados almacenan una gran cantidad de agua; en vez de invertir en pocos mega reservorios que – en la práctica – nunca se construyen.
Segundo craso error: “El agua sólo se puede almacenar en reservorios superficiales”. Falso. Los acuíferos subterráneos suelen ser muy grandes y pueden hacer las veces de enormes reservorios de agua. Inclusive, pueden rellenarse artificialmente mediante técnicas de infiltración inducida.
En síntesis, las aguas de avenida se pueden almacenar
- en reservorios superficiales, y
- en reservorios subterráneos… o acuíferos.
Luego tenemos el poder retentivo de los bosques y praderas… los cuales hacen las veces de esponjas enormes capaces de retener agua en grandes cantidades. Bueno pues… lejos de preservar los bosques y praderas como hubiera correspondido, los peruanos los hemos depredado a más no poder, sin ninguna consideración ambiental. La demanda de leña y carbón de palo – literalmente – ha acabado con nuestros bosques naturales.
¿Qué hacer al respecto? Muy sencillo. Replantar bosques… plantar millones de árboles para reforestar todo lo que hemos depredado a lo largo de los años.
Y en cuanto al uso del agua, las claves para evitar su desperdicio están en el Riego Tecnificado. En los centros poblados… redes en buen estado y sistemas de tratamiento de aguas residuales. Y en las casas… “cierra el caño”. Para todo ello la fórmula secreta se llama “Tarifas de Agua”. El que consume más, paga más. El que consume menos, paga menos.
En síntesis, el ciclo del agua es estacional. Sin embargo, la demanda de agua es permanente… tanto para las personas, como para los animales y las plantas. Incluso, para las industrias.
He ahí el gran desafío del nuevo Gobierno: agua para todos… todo el año. Y eso pasa por construir miles de reservorios y plantar millones de árboles en ambos lados de nuestra cordillera.
Lampadia






