La Autopista Azul
Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Lima, 14 de setiembre de 2026
Para Lampadia
La Carretera Panamericana colapsó. En realidad, hace tiempo colapsó. No sólo en los tramos al norte y sur de Lima. A lo largo de toda la carretera – entre Tumbes y Tacna – hay centenares de tramos colapsados. ¡Caos total!
Los comunes denominadores de los 2,500 kilómetros de vía costera son:
Congestión vehicular; atracones que se miden en kilómetros de vehículos varados; horas de retraso; accidentes y atropellos, robos y asaltos; altos costos logísticos; baches, piedras y palos; perros despanzurrados; contaminación ambiental; semáforos y rompemuelles; interrupciones por bloqueos, huaicos, y volcaduras; vendedores ambulantes; y demás.
En la Carretera Panamericana – en plena vía – se venden periódicos, juguetes, sombreros, gaseosas, sánguches, frutas… incluso, pacaes. ¡En ninguna carretera del mundo se ve algo así!

Sin embargo, tenemos una Costa prodigiosa (contigua al mar) y una – cada vez más importante – red de puertos que se utilizan casi únicamente para exportaciones e importaciones. Muy poco se utilizan para el transporte de carga dentro del país. Léase: para cabotaje marítimo.
Por otro lado, desde junio de 2024 tenemos una norma (la Ley 32049) que faculta a empresas navieras extranjeras – no sólo nacionales – brindar servicios de cabotaje en nuestro país. Un gran acierto de la entonces Presidenta Dina Boluarte y de su Primer Ministro Gustavo Adranzén. (Al César lo que es del César).
Bueno pues; tenemos todo para apostar por el cabotaje marítimo; no sólo para mantener la conectividad entre nuestros pueblos costeños durante el Fenómeno El Niño (FEN) que se avecina, si no para siempre.
El gran desafío es crear un mercado de carga permanente y suficiente para establecer y sostener servicios regulares de cabotaje entre los principales puertos de nuestra Costa:
Paita, Salaverry, Chimbote, Chancay, Callao, Pisco, Marcona, Matarani, Ilo… ¡Soñar no cuesta nada!
No se trata de eliminar el transporte terrestre. La idea es utilizar cada medio de transporte, allí donde resulte más eficiente. El transporte terrestre debe utilizarse para distancias cortas y medianas, mientras que el transporte marítimo debe utilizarse para grandes distancias, y – sobre todo – para el transporte de grandes volúmenes.
Esquemáticamente, el modelo debería ser:
Fábrica – Camión – Puerto de Embarque – Barco – Puerto de Desembarque – Camión – Cliente.
Las grandes empresas peruanas son las llamadas a propiciar – y sostener – el transporte marítimo en nuestro país.
Me refiero a empresas de consumo masivo que transportan grandes volúmenes de carga, como Backus, Alicorp, Gloria, AJE, Lindley, Nestlé, Kimberly – Clark, etc. Empresas industriales como Unacem, Cementos Pacasmayo, Aceros Arequipa, Siderperú, Ferreyros, etc. Y empresas comerciales y de distribución como supermercados, grandes cadenas comerciales, distribuidoras nacionales, redes de farmacias, etc.
Bueno pues, la noticia positiva es que el cabotaje marítimo ya empezó. Sé de unas pruebas piloto recientes – exitosas – entre Callao y Paita, y entre Matarani y Callao. Pilotos de unos cuantos contenedores, pero algo es algo. El siguiente paso es multiplicar el proceso hasta hacerlo masivo, rutinario y muy frecuente.
El Gobierno también está haciendo lo suyo. Muchas gracias por ello. La semana pasada – en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) – nos reunimos para conversar al respecto, la Vice Ministra de Transportes Graciela Carrasco y los presidentes de la Asociación Marítima del Perú (ASMARPE) y de la Asociación Peruana de Operadores Portuarios (ASPPOR)… y todo bien.
Pronto, el MTC va a convocar a los gremios que agrupan a las empresas industriales y comerciales antes mencionadas, para solicitar su apoyo en esta materia. Sinceramente, me parece que estamos ante un punto de inflexión – un parteaguas – respecto del transporte de carga en nuestro país.
Nuestra Costa se mantendrá totalmente interconectada – vía marítima – durante el FEN que se avecina. Varios puentes van a colapsar. Varios huaicos van a interrumpir la carretera. Sin embargo – gracias al Cabotaje Marítimo – no habrá desabastecimiento de alimentos, combustible, medicamentos, y demás.
Y a futuro – y para siempre – tendremos una Carretera Panamericana descongestionada, fluida, y segura; complementada por una red de puertos estupendos cargando y descargando miles de toneladas de todo tipo de carga.
Y ¿por qué no? … pasajeros también. ¡Una maravilla!
Lampadia






