Ismael Benavides
Expreso, 23 de octubre del 2026
Si le hiciéramos caso a los Senadores y Diputados de izquierda, incluyendo los furgones de cola de JP, pensaríamos que el Perú es un desastre, y el pueblo estaría empobrecido bajo una dictadura opresiva. La izquierda, pretende eregirse como el adalid de la moralidad y la democracia, cuando no dudó en aliarse con los asesinos de Sendero Luminoso y Antauro Humala, y se olvida convenientemente que acompañó a Pedro Castillo en pretender una ilegal Asamblea Constituyente y un fracasado golpe de estado con intenciones dictatoriales. Hemos visto hoy su vena destructiva y obstruccionista en el debate de las facultades con tal de hacerle daño al gobierno, y poco les importó que mas del 70% del pueblo peruano pedía que se aprueben. Sin embargo, el gobierno va avanzando.

Las acciones y los números hablan por si solos, y comparemos los primeros 3 meses con los de Castillo. Lo primero que hizo Keiko fue ratificar a Julio Velarde en el BCR, Castillo recién lo hizo en octubre, generando incertidumbre en la economía. Keiko ha tenido un solo gabinete, mientras el 6 de octubre del 2021, Castillo tuvo que sacar al impresentable Guido Bellido y colocar otra impresentable, Mirtha Vásquez de Premier, cambiando otros 7 ministros, algunos con antecedentes penales. Empezó a aparecer la corrupción, la casa de Sarratea, la compra de ascensos policiales y los $20 mil en el baño del secretario de palacio; los escándalos de Petroperú con la compra de biodiesel a Herco Petroleum, y venta de la Presidencia de la empresa. La hija postiza de Castillo traficaba con obras de Cajamarca y la esposa recibía a proveedores en palacio. El país se paralizó y cundió la incertidumbre y el impacto en la economía y la caída de los indicadores sociales se empezó a sentir. La corrupción no mancha hasta hoy el gobierno de Keiko Fujimori.
La confianza retorna al Perú, el mensaje de Keiko Fujimori el 28 de Julio fue tranquilizador y sus acciones posteriores lo rarifican. Todos los indicadores de confianza del empresariado y los consumidores lo ratifican, Cifras al canto para los 3 primeros meses.
Pero además frente a la inacción que tuvo Castillo en sus primeros 90 días, el avance del gobierno de Keiko Fujimori ha sido muy importante. La solidez fiscal ha permitido inyectar S/18 mil millones para paliar los efectos del Niño en la economía. En seguridad el Perú se incorporó al “ Escudo de las Américas”, se inició la deportación de delincuentes extranjeros y las facultades aprobadas permitirán una acción mas contundente contra la delincuencia y los temas sociales han tenido importantes avances. En educación con las nuevas medidas disciplinarias en las escuelas, el cambio de los textos escolares para reflejar la real historia del país en las últimas décadas, el inicio de la construcción de nuevas escuelas, la reparación de las existentes y se ha dotado de internet a todos los colegios con “Starlink”. Igualmente, en salud se han iniciado importantes avances en conectividad de los centros de atención médica, digitalización de los procesos de salud y control de costos, especialmente compras. En los sectores productivos se ha avanzado con procesos de simplificación de trámites y destrabe de proyectos, se presento la nueva ley MAPE para la pequeña minería y el apoyo a los sectores afectados por el niño, como pesca, agricultura y textiles.
Quisiéramos ir más rápido, pero los tiempos en la política y la administración pública son otros. El estilo de Keiko Fujimori no tiene la pugnacidad del “tigre” Espriella ni el confrontacional de Novoa o Milei, el suyo es más prudente, de firmeza, y de persistencia. Ahora superada la crisis de las facultades, toca enfrentar con energía a la delincuencia, y la crisis de el Niño que ya asomó en el norte. Ya no basta contentarse con el “piloto automático”, el Perú necesita sacudirse del letargo de los últimos 15 años de gobiernos de izquierda, por ello es importante retomar la visión del país que nos planteó Keiko Fujimori en su plan de gobierno, y superado el Niño retomar las metas ambiciosas de crecer al 6% anual y reducir la pobreza al 15% para el 2031, que le daría gran optimismo al país.






