Carlos Cabanillas
Perú21, 22 de octubre del 2026
“La nueva narrativa de la izquierda es la ‘dictadura senatorial’. Una construcción que la izquierda busca imponer para culpar al Senado de todos los males’’.
Desde su rol histórico de víctima, la izquierda progresista ha sido muy hábil en imponer narrativas. Y gracias a ese manejo del lenguaje, estas se condensan en frases y conceptos poderosos como “pacto mafioso”, “dictadura congresal” o “leyes procrimen”. Son tan efectivas que las usa hasta la derecha más despistada.
Pero la narrativa no es solo una forma de instaurar ideas. Es también una estrategia para “que la tortilla se vuelva”, como decía Quilapayún, y así transformar una derrota en un triunfo y convertir una arbitrariedad en un acto de justicia. La narrativa caviar decide cuál muerte es justa y cuál marcha es violenta. Por eso, Keiko Fujimori “era todopoderosa” a pesar de haber ido presa tres veces. Por esa misma razón, Dina Boluarte y José María Balcázar eran percibidos como de derecha a pesar de ser de izquierda. Y, según esa misma narrativa, Manuel Merino era un dictador y Martín Vizcarra era un demócrata, a pesar de que fue exactamente al revés. Ya se sabe: la narrativa aguanta todo.
Ahora, la nueva narrativa de la izquierda es la “dictadura senatorial”. Una construcción que la izquierda busca imponer para culpar al Senado de todos los males y endosarle a Diputados todo lo bueno. Cínicamente, cuando no había quorum para la votación, la izquierda insistía en que el Senado era una mesa de partes que solo debía aprobar lo que la Cámara de Diputados le enviara. Pero hoy que han perdido la batalla de la delegación de facultades, cambian el discurso para denunciar el totalitarismo de la “dictadura senatorial”. La conclusión es simple: cuando la izquierda pierde, es dictadura mafiosa. Cuando gana, es frente democrático.
En esa línea, el senador Humberto Morales, de Juntos Por el Perú, sentenció que “han hecho, por supuesto, un golpe de Estado. Lo que se ha hecho aquí es confirmar un nuevo 5 de abril en el Perú”. Y la senadora Patricia Iturregui, del Partido del Buen Gobierno, se preguntó retóricamente: “Si esto es la democracia, ¿cómo será el autoritarismo?”. Pero no tendrían que retroceder tanto hasta el 92. Basta recordar el más reciente golpe de Pedro Castillo del 7 de diciembre de 2022.






