Jaime Spak
Para Lampadia
Uno de los tangos más famosos de Carlos Gardel, es Volver.

En una de sus estrofas dice:
Volver
Con la frente marchita
Las nieves del tiempo platearon mi sien
Sentir
Que es un soplo la vida
Que veinte años no es nada
Luego de escribir semanalmente por casi seis años, me voy a tomar la licencia de escribir sobre algo personal, que no está ligado a la política nacional.
La semana pasada tuve la inmensa alegría, de celebrar los sesenta años de graduación de mi colegio.
Cambiando un poco la estrofa del tango diría:
Que es un soplo la vida
Que sesenta años no es nada
Y es la verdad, que, al llegar a la edad de mi promoción, he podido descubrir que no solo somos compañeros graduados, sino también muy amigos.
Tengo el privilegio que no solamente mantengo un contacto permanente con mis amigos del colegio, sino que tengo un doble placer, lo mismo sucede con mis compañeros de la Universidad Nacional de Ingeniería.
La semana pasada hemos recibido a compañeros de diferentes partes del mundo.
Hemos tenido oportunidad de gozar de nuestra excelente gastronomía, visitar el centro de Lima, y ver como una empresa como ProLima, está realizando un extraordinario trabajo, restaurando verdaderas joyas arquitectónicas.
Visitar el convento de Santo Domingo, es una joya, es algo que está al alcance de todos.
Hemos podido apreciar como un esfuerzo privado, ha logrado en el espectáculo titulado Dansa, mezclar lo mejor del Perú.
Un lugar remodelado del cine Alhambra, un despliegue de personas que hacen un trabajo extraordinario para que los concurrentes, en su gran mayoría turistas, se sientan muy acogidos, una gastronomía de nivel superior, un grupo musical dirigido por Luis Quequesana musico barranquino, multidisciplinario y una coreografía de Vania Masías, nos transporta durante dos horas y media a un mundo mágico.
Mis compañeros del extranjero nos indicaron que este espectáculo está a la altura de lo mejor que han podido apreciar en diferentes países.
Que orgullo para aquellos que hemos permanecido en el Perú, con los problemas del terrorismo, el golpe de estado de Velazco, los gobiernos de los últimos 15 años, poder sentirnos tan halagados cuando nos felicitan por la organización de este aniversario y los lugares escogidos que, a lo largo de los cinco días vividos, nos ha permitido conocernos cada vez más, cuando estamos en plena tercera edad.
No hay duda que nuestro país tiene un potencial enorme.
¿Qué país puede darse el lujo de tener un territorio tan diverso como el nuestro?
¿Qué país tiene la posibilidad de tener una historia tan maravillosa como la nuestra?
¿Qué país tiene la diversa gastronomía que tenemos?
¿Qué país tiene las diferentes danzas y música como tiene el Perú?
¿Qué país tiene la gente que es tan cordial y hospitalaria?
¿Qué país tiene la riqueza minera que tenemos?
¿Qué país tiene la cantidad de frutas, condimentos e industria agropecuaria como el nuestro?
¿Qué país tiene la cantidad de fiestas patronales como el nuestro?
Conversando con mis amigos que decían que en todo el mundo se cuecen habas, es decir no tenemos el monopolio de la corrupción.
Pero imagínense ustedes cuan grande seriamos, tal como lo fue el imperio incaico, si nuestros gobernantes trabajen para el bienestar de todos y no de unos cuantos.
Que no daríamos, para que las ideas arcaicas queden en el olvido y aquellos que las promueven, no tengan eco en la gente más humilde.
Debemos dejar trabajar a este gobierno, para que cada vez que regresen peruanos que vivan en el exterior, lo hagan con la tranquilidad que no tendrán problemas de seguridad.
Tenemos que promover un clima de paz social, y el gobierno debe de poner mano dura para que la delincuencia importada reciba su verdadero castigo.
Felizmente en estos días de celebración, hemos paseado por Lima entera y no hemos tenido problema alguno con la delincuencia.

Los amigos que están regresando a sus respectivos países lo hacen con una enorme nostalgia.
Debemos de recuperar el crecimiento.
Uno de nuestros amigos, viajo antes del encuentro a Chachapoyas, a visitar las ruinas de Kuelap y se dio con la inmensa sorpresa de lo organizada que esta la ciudad para recibir visitantes.
Una empresa francesa tiene a su cargo el teleférico que lleva a las ruinas desde una altura de 2,000 metros sobre el nivel del mar hasta los 3,000 metros, viajando una distancia de cuatro kilómetros en 20 minutos.
Los hoteles son muy cómodos y la comida es excelente.
Que más se puede pedir.
Como corolario de este artículo me gustaría que las autoridades entiendan que el Perú es un destino turístico único en el mundo.
Tenemos la bendición de ofrecer excelente comida, ruinas arqueológicas que ningún país las tiene, zonas naturales fuera de serie y sobre todo gente que los trata con una amabilidad única.
Aprovechemos.
Lampadia






