Sebastião Mendonça
Autor del libro ¿Por qué fracasó Sendero?
Para Lampadia
Esta es una pregunta incómoda para la izquierda y centroizquierda. No debería ser incómoda para nadie. En realidad, debería ser materia de celebración, pero para diversos sectores de la izquierda es incómoda. Les incomoda porque ellos no contribuyeron en esa lucha y no consideran conveniente reconocer méritos ajenos.
Durante las décadas de los 80 y 90, las violaciones de los derechos humanos eran tragedias de todos los días. No voy a repetir aquí la lista de las masacres y crímenes de Sendero y MRTA porque la lista sería larga, y ya es conocida.
Si Sendero Luminoso hubiera vencido, el Perú sería como Corea del Norte,

con un régimen totalitario prohibiendo todas las ideas distintas al “pensamiento Gonzalo,
adoctrinando los niños en escuelas controladas por los comisarios del partido,
con masacres aleccionadoras como las que ocurrían en los años 80, y
una acumulación de centenares de miles de muertos, millones de migrantes, y muchas tragedias diarias.
Hoy, en 2026, vivimos en un país en paz, con muchos problemas, pero muy distinto de lo que era el Perú de 36 años atrás.
¿Qué pasó? Los miembros de Sendero y del MRTA nunca abandonaron sus ideologías terroristas, pero hoy vivimos con Derechos Humanos.
Sin embargo, si uno revisa las Conclusiones Generales del informe de la CVR, no encuentra una respuesta clara sobre ¿quiénes recuperaron los derechos humanos para los peruanos?
Sucede que en Perú, la recuperación de los derechos humanos implicaba pacificar el país. Era así porque la guerra desencadenada por los terroristas era el factor desencadenante de la tragedia de violación de derechos humanos.
La guerra como causa de las tragedias humanitarias fue una de las bases del Juicio de Nuremberg, 80 años atrás.
En el Perú no ha sido diferente. Fue la guerra desencadenada por Sendero Luminoso la causa de la crisis humanitaria de los años 80 y 90.
Recuperar los derechos humanos implicaba derrotar al terrorismo.

Quienes recuperaron los derechos humanos fueron las instituciones y personas que pacificaron el Perú.
La gráfica de la CVR es muy clara. Derrotado Sendero, acabaron las violaciones de derechos humanos.
La CVR afirmó que, por obligación, las Fuerzas Armada y Policiales tenían que luchar contra el terrorismo. Reconoció que la alianza anti-terrorista de las Fuerzas del Orden con las organizaciones campesinas aumentó la efectividad de la lucha contra Sendero Luminoso, pero, sorprendentemente, no concluyó que la derrota del terrorismo fue la clave para recuperar los derechos humanos para los peruanos.
En vez de aseverar quienes recuperaron los derechos humanos, la CVR en las conclusiones 45, 46, 54 a 57 y 61 se ha dedicado a listar violaciones de derechos humanos cometidas por las Fuerzas del Orden.
¿Por qué la CVR no concluyó explícitamente que la derrota de Sendero Luminoso fue lo que recuperó los derechos humanos?
La data disponible le permitía sacar esa conclusión.
Todos nosotros, que hoy disfrutamos de una vida en paz, tenemos una deuda de gratitud con quienes cerraron aquella época negra de la historia reciente del país.

Una de las razones por las cuales escribí mi libro fue para reconocer esa deuda con quienes cerraron la era del terror y abrieron de nuevo la posibilidad de una vida civilizada en el Perú.
Sendero era la máquina de violación de derechos humanos en Perú, y la única forma de que los peruanos volvieran a vivir sin violaciones de derechos humanos era derrotando a Sendero.
Bajo esas condiciones, lo más efectivo para contribuir a la defensa los derechos humanos en Perú era participar en la lucha contra Sendero.
Hay abundante evidencias para afirmar que, quienes recuperaron la vigencia de los derechos humanos en el Perú fueron las rondas campesinas y comités de autodefensa, las Fuerzas Armadas, la Policía y los gobiernos que buscaron enfrentarse al terrorismo, especialmente el gobierno de Alberto Fujimori.
Esas son las cuatro fuerzas que recuperaron los Derechos Humanos para todos los peruanos. Si es algo tan evidente, ¿por qué la CVR no ha querido que ese hecho estuviera documentado como conclusión en la historia de los derechos humanos del Perú?
¿Por qué la CVR no ha querido concluir lo que estaba sólidamente sustentado en datos?
¿Por qué la CVR se negó a reconocer los méritos de quienes recuperaron los derechos humanos para los peruanos?
Se supone que conocer y evidenciar los hechos relacionados a los derechos humanos fue la justificación principal para crear la Comisión de la Verdad.
Negarse a responder esta pregunta no es solo una expresión de ingratitud.
Si fuera solo ingratitud sería una postura moralmente deficiente de quienes no han sido capaces de valorar un aspecto fundamental de la historia de los derechos humanos de su país.
El problema es que para silenciar esta respuesta se requirió recortar una parte de la memoria histórica del Perú y negar a las generaciones presentes y futuras el derecho de conocer su verdadera historia como nación.
Hoy se sabe que las memorias no son políticamente neutrales. Son instrumentos políticos y de lucha por el poder. Los gobiernos e instituciones que elaboran memorias son entidades políticamente interesadas. Por ello, la política de las memorias es hoy un campo de estudio académico floreciente.
Es justamente en los momentos difíciles y complejos, como los vividos por el Perú en los años 80 y 90, que se forjan los valores y actitudes que alimentan la identidad nacional de los jóvenes y les inspiran confianza en su país. Si no queremos ser ingratos con quienes lucharon e irresponsables con las nuevas generaciones, la memoria histórica no puede recortar los hechos que muestran los méritos y potencialidades del Perú.
Es a través de la memoria histórica que los niños, jóvenes y adultos construyen su identidad como miembros de una nación.
Los ejemplos y valores que han permitido rescatar su país de una situación de desastre lo que les posibilita construir una identidad nacional sólida, definir una ética ciudadana y tomar decisiones políticas acertadas.
Lampadia






