Entrevista a Daniel Mas, Biministro de Economía y Minería de Chile
El Comercio, 13 de octubre del 2026
María Rosa Villalobos
La autoridad chilena sostuvo reuniones en Lima con Pro Inversión, el Midagri y el Minem. Afirma que se puede acelerar las inversiones estratégicas en Argentina, Bolivia y el Perú.
Desde que Antonio Kast asumió la presidencia de Chile, 21 proyectos mineros por más de US$24.500 millones han ingresado al sistema de evaluación ambiental de su país. “Pasamos cinco o seis años poniendo muchísimos obstáculos al desarrollo de la minería y hoy tenemos el desafío de revertir ese escenario”, asegura Daniel Mas.
—¿Cuál es el motivo de su primera visita?
El objetivo es estrechar lazos comerciales, intercambiar experiencias sobre el fomento a las inversiones y elfortalecimientodelacooperación bilateral. El Perú y Chile son dos potencias mineras de escala mundial, que sin duda jugarán un rol clave en la nueva era de los minerales críticos. Esto se replica en otros sectores, como el agroindustrial.
—En setiembre del año pasado, el Perú y Chile firmaron un memorando para fortalecer la cooperación minera, promover inversiones responsables e intercambiar experiencias regulatorias. ¿Qué resultados hay?
Buscamos que estos acuerdos no queden simplemente en el papel. Estamos viviendo un momento de inflexión en la minería en el mundo, por la creciente demanda de minerales críticos tan necesarios para la electromovilidad y las nuevas tecnologías, por lo que ambos países podemos ser protagonistas en este nuevo ciclo minero. Lo que nos interesa reafirmar es el compromiso de trabajar juntos como líderes regionales y en línea con los desafíos globales de la transición energética.
—¿Qué medidas para reducir los tiempos de autorización recomendaría al Perú?
El gobierno del presidente Kast ha definido a la minería como una industria prioritaria para que Chile vuelva a crecer. Para ello, es fundamental impulsar la inversión pasando de un Estado paralizador a uno facilitador, apoyado en la complementariedad público-privada y la atracción de capitales globales. Estamos desplegando una nueva arquitectura legal e institucional que considera brindar certeza jurídica, simplificar trámites y permisos, y promover el fortalecimiento de un nuevo ciclo de inversiones.
—Usted ha vinculado la menor producción de cobre con inversiones postergadas y proyectos que avanzan lentamente.
El estancamiento de la producción minera en Chile –en torno a los 5 millones y 5,5 millones de toneladas de cobre anuales– viene desde hace varios años. Se explica por una combinación de factores, como el actual ciclo con menores leyes y yacimientos más viejos, incidencias más puntuales y algunos impactos climáticos; pero también por años de incertidumbre institucional que postergó decisiones de inversión. Hoy tenemos el desafío de revertir ese escenario de burocracia, incertezas regulatorias y falta de incentivos adecuados. Seamos claros, cuando los proyectos tardan una década en aprobarse, la producción futura se desploma.
—Chile tiene una oferta de proveedores y servicios mineros que buscaexpandirse.¿Quépropone respecto al Perú?
La integración regional es, ante todo, una agenda de oportunidades para el cono sur. En el caso de Chile, las exportaciones de bienes y servicios para la minería hacia Argentina, Bolivia y el Perú son una oportunidad que no podemos desaprovechar. Pero trabajar colaborativamente no se reduce solo a impulsar proyectos específicos en zonas fronterizas. La infraestructura de frontera –caminos, puertos, redes eléctricas y comunicaciones– es fundamental para que se desarrollen de manera competitiva y sostenible.
—¿Es posible un `hub’ minero sur con Chile, el Perú y Argentina?
En agosto firmamos una declaración conjunta sobre minerales críticos con Argentina, Bolivia y el Perú. Elobjetivoesavanzarenunaagenda de largo plazo sobre la base de principios claros: apertura al mundo, diversificación, promoción de inversiones y, al mismo tiempo, pleno resguardodenuestrainstitucionalidad, marco legal y autonomía. Esto en un escenario futuro donde proyectamos que hacia el 2035 prácticamente toda la nueva oferta significativa de cobre del planeta saldrá delconosur.Portanto,estainmensa oportunidad no se agota en la extracción del mineral, está también en la creación de valor agregado, en el desarrollo de la infraestructura y, muy especialmente, en el fortalecimiento de nuestros proveedores, pymes y capital humano.
—Ante la competencia internacional por asegurar minerales críticos, ¿deberían el Perú y Chile coordinar una estrategia para negociar inversiones, financiamiento y transferencia tecnológica con países desarrollados?
Cada país tiene su propia realidad institucional y, por lo mismo, no existe un modelo único de estrategia conjunta entre países o conglomerados. Pero sí hay principios que vale la pena compartir: la planificación de largo plazo, la cooperación técnica, la coordinación entre organismos públicos y la capacidad de anticipar los desafíos antes de que afecten el desarrollo de las inversiones. Además, frente a las oportunidades que la transición energética y las nuevas tecnologías ofrecen a países mineros como los nuestros, el desafío también pasa por aportar una forma de entender la integración productiva como una oportunidad clave para consolidar al Cono Sur como polo de desarrollo minero de clase mundial.
—Tenemos otro reto. ¿Cómo evitar que la región quede limitada a exportar materias primas sin desalentar la inversión?
La experiencia internacional demuestra que cuando existen instituciones sólidas, reglas claras y una coordinación permanente entre los Estados, es posible desarrollar proyectos complejos con mayor certeza, mayor eficiencia y mejores resultados para todas las partes. Los organismos multilaterales son socios estratégicos que pueden facilitar instrumentos de cofinanciamiento, compartir mejores prácticas y ayudar a construir programas de apoyo técnico y de capacitación transfronteriza para aprovechar, de manera conjunta, el potencial de nuestros recursos estratégicos.






