Ángela Flores
El Comercio. 6 de octubre del 2026
“Ese es el desafío que debemos asumir juntos: convertir el acceso oportuno y sostenible en una realidad para todos los pacientes”.
Para una persona con cáncer, el tiempo es clave en su tratamiento. Saber qué terapia necesita no basta: lo que importa es recibirla a tiempo y sin interrupciones. Eso depende de decisiones que se toman mucho antes de que llegue a su centro de salud: cuánto comprar, cuándo, con qué recursos y cómo pagar.
Essalud atraviesa una situación compleja. El ministro de Trabajo informó ante la Comisión de Salud del Congreso que, de 143 procedimientos de compra de medicamentos previstos para el 2025, solo 11 llegaron a una buena pro consentida, a lo que se suman dificultades de liquidez. Reconocerlo es el primer paso, y estamos a la expectativa de cambios positivos. En lo inmediato, es clave identificar los tratamientos con mayor riesgo de interrupción, coordinar existencias entre redes y darle al paciente una ruta clara ante demoras. Pero las compras de emergencia, por sí solas, no resuelven el problema.
Para una situación así existe una alternativa. Una disposición legal reciente, pendiente de implementación, habilita los mecanismos diferenciados de adquisición (MDA), conocidos internacionalmente como acuerdos de entrada gestionada o de riesgo compartido. Estos permiten planificar el acceso desde la programación, con criterios de valor por dinero: el Estado y el proveedor pactan condiciones vinculadas a los resultados en salud, al número de pacientes, a los plazos de pago u otras variables. Así, el Estado paga por lo que funciona, sabe de antemano cuánto invertirá y el paciente accede antes a la innovación.
Para el sistema de salud, estos mecanismos ofrecen algo especialmente valioso: previsibilidad. Permiten distribuir el riesgo financiero, acordar cronogramas de pago verificables y planificar el abastecimiento a varios años, en lugar de licitar contra el reloj.
El Perú ya tiene por dónde empezar. Recientemente, en el XV Congreso Peruano de Oncología Médica, Fissal, el Instituto Nacional de Salud, la Dirección de Prevención y Control del Cáncer del Minsa y la industria debatimos cómo implementar estos acuerdos. La hoja de ruta es concreta: aprobar el manual del MDA, definir su gobernanza e iniciar un piloto, con metas, responsables y fechas. Confiamos en que Essalud pueda ser parte de este camino desde el inicio.
Poner a las personas en el centro significa asegurar que el acceso no termine en un diagnóstico, sino que se traduzca en un tratamiento que llegue cuando se necesita, se mantenga en el tiempo y genere resultados concretos en la vida de las personas. Ese es el desafío que debemos asumir juntos: convertir el acceso oportuno y sostenible en una realidad para todos los pacientes.






