Entrevista a Rogelio Rivas
Exministro de Bukele
Perú21, 8 de setiembre del 2026
Mayra Calderón
«Bloqueamos las señales en los penales y cancelamos toda las visitas. El bloqueo no tiene que estar a manos del Inpe»
Rogelio Rivas fue titular de Seguridad y Defensa del gobierno de Nayib Bukele y conversó con Perú21TV sobre la receta contra el crimen aplicada en su país y el modelo a seguir.
¿Qué experiencia podría replicar el gobierno de Keiko Fujimori del modelo Bukele en El Salvador?
Hay varias aristas en las cuales pueden replicarse el modelo salvadoreño porque son medidas de sentido común que golpean directamente las estructuras criminales. En los centros penales hay mucho que hacer. El hecho de que las Fuerzas Armadas tengan un perímetro de seguridad no basta; debe haber una reforma muy profunda del INPE. Lo ocurrido en Trujillo ha develado que el gobierno no cuenta con una estrategia contra la criminalidad, sino que parece estar apagando fuegos. No hay una verdadera disputa del control territorial. Varias órdenes para ejecutar secuestros y homicidios han salido de centros penales. En El Salvador recibimos un país con 16 a 18 homicidios diarios. Perú todavía no atraviesa esa crisis, pero si no aplica estrategias correctas, va a llegar a esas cifras. Mira, por ejemplo, en las cárceles, ¿qué hicimos nosotros en las cárceles? Completamente las aislamos. Antes de construir lo que ustedes conocen como el SECOT tuvimos un verdadero orden y control de las cárceles. Nosotros recibimos las cárceles con un 250% de hacinamiento, pero eso no nos frenó.
¿Y cómo hicieron?
A pesar del hacinamiento, seguimos ingresando presos a las cárceles. En una celda donde cabían 30 metíamos 300. Al final había que meterlos a la cárcel, no se pongan tan garantistas. También teníamos las comisarías llenas de capturados en flagrancia. No dejamos de capturar y buscamos generar condiciones en las cárceles, ampliándolas rápidamente para poder ingresar más delincuentes. Posteriormente, construimos el SECOT, pero fue cuatro años después. Antes ya teníamos el sistema para manejar las cárceles: cárceles productivas, de máxima seguridad y el aislamiento total de los criminales. Bloqueamos las señales y cancelamos todas las visitas. El bloqueo de la señal telefónica y de Internet en las cárceles no tiene que estar a manos del INPE porque nadie te garantiza que en un periodo determinado de tiempo inhabiliten el bloqueador y puedan haber salidas.
¿Y quién debe manejar el tema del bloqueo telefónico? ¿Un privado?
No, las empresas operadoras de telefonía deben garantizar al Gobierno que en las cárceles no haya señal. Eso hicimos nosotros: reunimos a todas las empresas y les dimos un plazo máximo de 48 horas para bloquear totalmente las cárceles. Luego, la Superintendencia monitoreaba con equipos que no hubiera señal. Si incumplían, se las multaba y, en caso de reincidencia, se les quitaba el espectro. Lo que nosotros hicimos fue cancelar las visitas de los presos por tiempo indeterminado y mantuvimos el contacto con sus abogados de manera virtual. Dentro de los penales habilitamos salas con computadoras para las audiencias. Garantizamos que no hubiera conexión o comunicación a los otros penales. Mezclamos a las pandillas en las cárceles, pues antes había penales exclusivos para cada banda.
¿Como decir un penal para Los Pulpos y otro para La Jauría.
Así es, pero ¿sabe cuál fue el objetivo de mezclarlos? Interferir en la línea de comunicación, es decir, Los Pulpos no pueden darle a entender a su rival, en este caso, La Jauría, cómo van a operar o cómo van a hacer. Entonces, cortamos la cadena de comunicación. Tuvimos el temor de que se produzcan riñas o motines, pero para suerte nuestra, no fue así. Ya convivían en la misma celda. Entonces la comunicación al final, la cortamos y no pasó nada. El problema es que nadie toma la acción, nadie quiere asumir el riesgo, nadie quiere asumir el costo político y veamos lo que está pasando.
El Gobierno anuncia resultados en seis meses y espera facultades del Congreso. ¿Qué medidas pueden aplicarse, mientras?
Ahorita no necesitan las facultades legislativas para actuar. La Policía ya tiene suficiente legislación para capturar a un delincuente. No hay que esperar a entrar en esa guerra política para reaccionar. Lo que he dicho sobre requisar los centros penales no requiere nuevas leyes: el INPE ya está facultado para hacerlo. Si han decretado estado de emergencia en cuatro penales, hay que hacerlo en todos. También se puede reclasificar y trasladar internos según su perfil criminológico, bloquear las señales telefónicas y suspender las visitas. Todo eso se puede hacer sin más leyes. Hay que reaccionar ya.
¿Cómo hizo usted para sacar adelante las reformas?
Cuando asumimos el 1 de junio de 2019 no teníamos ni un diputado ni un alcalde en apoyo nuestro. Teníamos la Fiscalía adversa y jueces que capturaban a los delincuentes y los dejaban en libertad. Este es un tema de valentía política y liderazgo. El presidente se puso al frente en la parte política y los ministros nos pusimos al frente de la estrategia, ejecutándola y desarrollándola. No hubo resultados inmediatos, pero logramos bajar de 16 o 18 homicidios diarios a tres, poco a poco, ajustando la estrategia y limpiando algunas zonas.
¿Ha hecho una radiografía de lo que pasa en nuestro país?
Mira, no hay policía en el mundo que no sepa dónde están sus criminales. Aquí los comisarios tienen identificadas las zonas críticas, pero probablemente no actúan porque el policía está solo a la hora de la defensa: tiene que pagar su abogado, su munición y hasta su uniforme. El Gobierno debe respaldarlo, empoderarlo y motivarlo. También hay que depurar la Policía, mejorar su indumentaria y salario. En El Salvador aumentamos los ingresos de los policías y los respaldamos frente a fiscales que buscaban llevarlos a prisión. Ese liderazgo tiene que tener también la presidenta Fujimori; en términos de seguridad pública, debería ser ella quien esté al frente, más allá de que el premier salga y dé declaraciones.
¿Se ha reunido con algún integrante del gobierno de Keiko Fujimori para hacerle alcanzar estas medidas?
Aún no. No lo descarto, pero no creo que tengan mi número telefónico, no sé cómo me van a contactar. Todo lo expuesto lo he hecho a través de entrevistas. No he tenido ninguna reunión con ningún miembro del gabinete.






