Jorge Yzusqui
Perú21, 21 de agosto del 2026
«Lectura y matemática siguen siendo fundamentales: sin ellas cuesta analizar, detectar errores o cuestionar fuentes».
Muchas veces se piensa que basta con llevar tecnología a las escuelas. No está mal, pero mirar solo ese aspecto no es suficiente: la transformación educativa exige revisar qué enseñamos, cómo evaluamos y en qué condiciones se aprende.
La tecnología entró a las aulas: los alumnos la usan para buscar información, redactar y resolver tareas. Sobre todo, inteligencia artificial, capaz de responder en segundos. Así, cabe preguntarse qué necesitan aprender los estudiantes en ese escenario.
Lectura y matemática siguen siendo fundamentales: sin ellas cuesta analizar, detectar errores o cuestionar fuentes. Pero hoy es urgente ir más allá: formular preguntas, contrastar información, argumentar, resolver problemas, trabajar con otros y decidir con criterio ético. Cuando las respuestas están disponibles, saber pensar cobra mayor importancia.
Esto obliga a revisar el currículo, para preguntarnos si sus prioridades responden al mundo que encontrarán los alumnos. Un currículo sobrecargado deja poco tiempo para investigar, debatir, crear y equivocarse. Urge distinguir qué debe un estudiante recordar, comprender y ser capaz de hacer.
También debemos cambiar la evaluación: si una herramienta elabora el producto final, hay que observar el proceso, las fuentes consultadas y la capacidad del alumno para explicar sus conclusiones.
En el Perú, la situación es más compleja. La brecha no es solo tecnológica, sino también de infraestructura, servicios básicos, conectividad y apoyo psicopedagógico. Solo la tecnología no resuelve las brechas. Sin una mirada integral podemos modernizar las herramientas y continuar educando para un mundo que ya cambió.






