Gestión, 25 de junio del 2026
Ricardo Guerra Vásquez
Aunque el inicio de su tendencia respondió a un efecto rebote, desde fines del 2024 se identificó una aceleración por un “crecimiento más orgánico”, sustentado en el ámbito privado. Sin embargo, hay significativos retos para sostener este dinamismo en adelante.
La inversión privada anotaría un crecimiento de 12.5% en este año, según actualizó sus proyecciones el Banco Central de Reserva (BCR). Con esto, acumularía un segundo año consecutivo con este indicador expandiéndose a doble dígito y podría empezar a encaminar un “círculo virtuoso” para el país.
Muestra del buen momento que transita la economía nacional y el potencial por aprovechar, en general, la inversión bruta fija en el país viene con un dinamismo superior al de la mayoría de las grandes economías de América Latina desde inicios del 2024.
Si bien en los primeros trimestres se deben a un “rebote estadístico”, desde fines del 2024 se identificó un cambio en la tendencia hacia una aceleración por un “crecimiento más orgánico”, sustentado en el ámbito privado, observó Teodoro Crisólogo, experto en macroeconomía. Sin embargo, hay significativos retos para sostener este crecimiento en adelante.
En este primer trimestre, mientras la inversión bruta fija en Perú creció 10.8% interanual, la de América Latina excluyendo a nuestro país retrocedió en un 1.3%.
La relevancia de este indicador radica, por ejemplo, en su componente de largo plazo, permitiendo ampliar la capacidad de crecimiento del país, lo que se conoce como el nivel “potencial”. Esto, además de su impacto de inmediato.
“Cuando el crecimiento potencial del Perú fue de alrededor de 6%, estuvo influenciado por el crecimiento sostenido de la inversión”, explicó.

Motores
La inversión bruta fija empezó su recuperación a inicios del 2024, sustentada principalmente en el dinamismo del sector público. Es a fines de dicho año cuando el “motor” cambia al ámbito privado. En ese cuarto trimestre, esta última avanzó casi 5%, mientras que la pública lo hizo en menos de 1%.
“Lo que se observa es que empieza a reactivarse un `círculo favorable’ dentro de la inversión privada, a raíz de, por un lado, el efecto de los altos niveles de términos de intercambio comercial”, comentó Crisólogo.
Al primer trimestre de este año, los términos de intercambio comercial a nivel de América Latina excluyendo al Perú crecieron apenas en 1.8% interanual. En contraparte, la variación nacional fue de 20.8%, alrededor de 11 veces más.
El segundo motor del avance de la inversión bruta fue un entorno de mayor confianza sobre el panorama local, aunque en abril reciente, y debido al proceso electoral, marcó por primera vez en dos años su giro hacia el terreno pesimista (expectativa a tres meses). En la de mayo también se mantuvo en este tramo, aunque acercándose al rango neutral.
El panorama en adelante se muestra favorable para el ámbito privado, pero requiere sin duda alguna de ciertos impulsos, lo cual calzará con un cambio de Gobierno.
Crisólogo señaló que el indicador relacionado a la confianza empresarial sobre el panorama local se tornaría positivo desde junio, a partir de los resultados de las elecciones, que proclamaría a Keiko Fujimori (Fuerza Popular).
“En general, la siguiente administración tiene la oportunidad de capitalizar un entorno internacional bastante favorable. Esto, sumado al clima local, podría gatillar al sector empresarial”, comentó.
A su turno, Juan Carlos Odar, profesor de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico (UP), indicó que el escenario para la inversión privada, incluso, podría ser mejor, considerando una mayor probabilidad del Fenómeno de El Niño (FEN).
“Lo que debe tenerse en cuenta es que la construcción en sí misma es inversión. Para el FEN, tienen que hacerse obras, de construcción y/o reconstrucción, antes y después de que surja”, comentó.






