Raimundo Morales
CEO de Yape
Gestión, 6 de mayo del 2026
A un mes de la segunda vuelta, es esencial renovar el compromiso con la democracia. Ir a las urnas y motivar a nuestro entorno es un acto de responsabilidad con el país.
«Con frecuencia escuchamos frases como ‘un voto no cambiará nada’. Nada más lejos de la realidad. Qué error cometemos al subestimar el poder de la participación ciudadana».
Los peruanos ya deberíamos saber que cada voto importa, y mucho. Solo en la última década hemos tenido dos elecciones presidenciales realmente reñidas. Hace cinco años, Pedro Castillo superó a Keiko Fujimori por 44,263 votos. Para hacernos una idea de lo que significa, es una cifra menor que la población de distritos limeños como Lince, San Isidro o San Luis, o de provincias como Luya (Amazonas), Carhuaz (Áncash), Espinar (Cusco) o Mariscal Ramón Castilla (Loreto).
Cinco años antes, en el 2016, Pedro Pablo Kuczynski fue elegido presidente por una diferencia aún menor: 41,057 votos. Es casi el mismo número de peruanos que asistieron al Estadio Nacional para ver la histórica clasificación de Perú al Mundial de Rusia el 15 de noviembre del 2017. O, dicho de otro modo, como si el resultado de la Presidencia dependiera de los asistentes al último concierto de Bad Bunny en Lima.
En ambos casos, cualquier cambio mínimo habría producido un resultado completamente distinto. En la segunda vuelta del 2021, casi seis millones y medio de peruanos no votaron, y solo el 0.7% de ellos pudo haber provocado un vuelco en el conteo final. Incluso si miramos Lima, la cantidad de ausentes en un solo distrito como Chorrillos (49,508) superó la diferencia entre Castillo y Fujimori.
Así de determinante es el voto.
Creo que es importante explicar todo esto porque, con frecuencia, escuchamos frases como `no tiene sentido molestarnos en ir a votar’ o `un voto no cambiará nada’. Nada más lejos de la realidad. Qué error cometemos al subestimar el poder de la participación ciudadana.
Por eso, es una buena noticia que el 12 de abril cerca de 20 millones de peruanos hayan ejercido su derecho al voto, pese a los graves problemas registrados ese día en distintos locales. Fueron dos millones de personas más que en la primera vuelta del 2021, cuando la pandemia nos obligó a votar con mascarilla y rígidas medidas de seguridad. Sin embargo, siete millones de peruanos no votaron, y su participación pudo haber cambiado el resultado de la primera vuelta en la que la diferencia entre el segundo y el cuarto lugar fue de poco más de un punto porcentual.
En las semanas previas a la elección, distintas organizaciones impulsaron campañas para recordar la importancia de votar. Esa es una señal positiva. Al menos desde que tengo memoria, es la primera vez que veo una cantidad de iniciativas del sector privado enfocadas a reforzar nuestra democracia con un mensaje clave: “Tu voto importa”.
A un mes de la segunda vuelta, es esencial renovar ese compromiso. Ir a votar y motivar a nuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo a hacerlo es un acto de responsabilidad con el país. Por supuesto, todos esperamos que no se* repitan los problemas logísticos de la primera vuelta –y eso depende de las autoridades–, pero la participación es una decisión individual que no puede delegarse.
En un recordado discurso de 1965 en el Capitolio, el entonces presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, defendió la importancia del voto calificándolo, en pocas palabras, como “el instrumento más poderoso jamás ideado por el hombre para derribar la injusticia”. El voto, efectivamente, es poder: el poder para cambiar no solo nuestro destino individual, sino el del país. Y cada uno de nosotros lo tiene en sus manos.






