Editorial de Lampadia
La fatal falla logística de la ONPE ha desencadenado una absurda y desproporcionada bola de nieve que puede terminar de arrasar todo y arruinar la gran promesa de la recuperación de la estabilidad política luego de diez años de anarquía para crecer ya no 3% al año sino 7 u 8%, con gran reducción de la pobreza.

Un alegato de 30 páginas de Gonzalo Ortiz de Zevallos llega a decir que si el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclama a los dos candidatos que pasan a la segunda vuelta, entonces habrá dado un golpe de estado y cometido fraude el propio Jurado y la elección será ilegitima y por lo tanto el próximo presidente también, lo que precipitaría una vacancia.
Ortiz de Zevallos lleva los principios del derecho a un extremo que haría casi inviable la legitimidad de cualquier proceso.
El problema de estas posiciones catastrofistas es que pueden constituir una profecía autocumplida. Generan ellas mismas el resultado que advierten, porque lanzan una corriente que impregna la opinión pública.
Se ha sumado a esa corriente el constitucionalista Ernesto Blume quien va más allá y sostiene que el JNE ya cometió delito porque habiendo señalado en su Acuerdo que se violó el derecho al voto de 541,364 electores, el Jurado concluye que no caben las elecciones complementarias para resarcir ese derecho afectado.
Pero ese argumento es falaz.
Si revisamos el Acuerdo del JNE en cuestión, en ninguna parte se afirma que el proceso lesionó los derechos políticos o el derecho al voto de 541,364 electores.
Esa cifra corresponde al ausentismo producido en las mesas que abrieron después de las 8 de la mañana. Ausentismo siempre hay. Es normal. En este caso, en esas mesas el ausentismo fue 1.4% mayor que en las mesas que abrieron a tiempo. Si suponemos que ese 1.4% corresponde a las personas que se retiraron por la demora, estamos hablando de 7,579 personas que no habrían votado por esa razón. Y si le damos un generoso 40% a Rafael López Aliaga en esas mesas, estamos hablando de unos 3,000 votos que en teoría y en el mejor de los casos habrían ido a López Aliaga.
Esa sería la magnitud del daño en la peor hipótesis. El JNE no entra a precisar esos números, aunque si señala que la afectación habría sido estadísticamente muy baja y por causas múltiples.
¿Se hubiera podido hacer elecciones para quienes no votaron en esas mesas? El JNE da un argumento difícil de refutar: que elecciones complementarias generarían “condiciones diferenciadas entre los electores, contraviniendo lo dispuesto en el artículo 31 de la Constitución Política del Perú, que reconoce que el voto es personal, igual, libre, secreto y obligatorio”, pues ya se conocerían resultados parciales avanzados.
Y la tesis de que las mesas de la serie 900,000 fueron manipuladas es un embuste.
RLA afirma en un video que los resultados de dicha serie el 2021 y el 2026 son un espejo exacto de la votación de Cajamarca.
Es decir, los porcentajes serian iguales, haciendo las conversiones del caso: Perú Libre el 2021 sería Juntos por el Perú ahora.
Pero si vemos los propios gráficos presentados por RLA, resulta que por Perú Libre votó un 24% el 2021 y por Juntos por el Perú 30.2% el 2026. ¡6 puntos de diferencia! En Cajamarca Peru Libre tuvo, si, 24% el 2021 pero Juntos por el Perú alcanzó 41.3% el 2026.
Es perfectamente lógico en las zonas rurales Juntos por el Perú haya tenido mayor votación. Pero un 30.2% en las mesas ultra rurales está incluso por debajo de lo que podría haberse conjeturado.
No podemos caer en falsas narrativas para sustentar algo tan grave como la anulación de las elecciones.
La falla logística de la ONPE ha sido muy lamentable y punible, pero pongamos las cosas en su debida proporción.
Plantear la nulidad de las elecciones, con el comunismo en Palacio de Gobierno, es abrir las puertas del infierno, y llevar al Perú a enfrentamientos que solo pueden devenir en un caos absoluto.
Es muy lamentable que una buena parte de la clase dirigente peruana esté perdiendo el control y exacerbando la situación para llevarnos a una crisis imposible de controlar.
En estos momentos se requiere calma, ponderación y mantener el norte.
No hay tiempo que perder. Hay que prepararse para una segunda vuelta debidamente controlada y sin fallas adicionales.
En todo caso, sí hay un cierto manoseo electoral en la regiones, especialmente en el sector rural donde los maestros politizados y ronderos influyen con amenazas para que la gente vote cerradamente por sus candidatos.
Eso es un tema terrible y no resuelto, que solo se puede contrarrestar con la presencia de las Fuerzas Armadas y de personeros debidamente preparados. Una alteración de la voluntad popular por manipulación de las izquierdas politizadas.
¡Otra alteración que se debe parar ya!
En Lampadia hemos sido informados que el Banco de la Nación estaría exigiendo que los aportes formales a los partidos políticos, que según ley deben pasar por las cuentas de los partidos en el banco, sean hechos personalmente y en efectivo.
Además, se pide al aportante, esperar en sus instalaciones mientras se verifican los antecedentes del caso.
Todo esto mientras los mineros ilegales y de otras actividades criminales, se manejan sin límites ni controles.
Exigimos que esta disuasión a los aportes formales sea corregida inmediatamente.
No juguemos con la democracia y con el Perú.
Lampadia






