Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Ica, 30 de marzo de 2026
Para Lampadia
Los lectores de Lampadia saben que yo soy “pro-agricultura” peruana. Y, particularmente saben que soy un convencido de la competitividad y gran aporte económico y social de la agricultura exportadora de frutas y hortalizas de nuestro país. Es más… yo estoy involucrado en el negocio agroexportador, a través de una empresa productora y exportadora de uvas de mesa en Ica. Y por ello, vivo feliz.

Soy un hombre de campo. Siempre lo fui… desde que nací. Incluso, tal como lo dije alguna vez, de joven fui amansador de mulas. Evidentemente, de ahí me viene la facilidad de lidiar con gente “terca… como una mula.”
Ahora bien, los lectores de Lampadia también saben de los “anti-agricultura-empresarial” de nuestro país. Aquellos políticos, académicos, periodistas, etc. que despotrican de nuestras empresas agroexportadoras, y nos tildan de explotadores, esclavizadores, mercantilistas, evasores de impuestos, ladrones de agua, empobrecedores… y todo lo demás.
¿A quién creer?
¡Qué problema! Las apreciaciones son tan contrapuestas entre sí, que una de las dos está en lo correcto. Ergo, una de las dos está en lo incorrecto.
Entonces, para discernir entre quién está en lo correcto y quién no, qué mejor que recurrir a personajes de renombre que, sin saber necesariamente de los quehaceres productivos propios de la agricultura, saben de los efectos económicos y sociales del sector agroexportador. Pero – eso sí – sin sesgos ideológicos, ni complejos, ni rencores, ni envidias, ni amarguras… ni nada por el estilo.
Bueno pues, eso es lo que pretendo hacer en lo que queda del presente artículo, recurriendo a dos connotados economistas peruanos:
(1) Luis Carranza Ugarte, economista y académico, ex presidente del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), y ex ministro de economía y finanzas; y
(2) Diego Macera Poli, economista y académico también, director del Instituto Peruano de Economía (IPE), y director del Banco Central de Reserva del Perú (BCR).
Empecemos por lo que dijo Luis Carranza – a manera de conclusión de su presentación magistral – en el último Simposio del Agro Peruano (SIAGRO 2025), en julio del año pasado:
- En las últimas dos décadas la agroexportación se ha transformado en unos de los motores más importantes para el desarrollo peruano.
- El sector exportador de frutas y hortalizas genera más de 3 millones de empleos directos e indirectos.
- El Perú es el mayor productor mundial de Arándanos y Uvas.
- El Perú ostenta el mayor crecimiento agroexportador en América Latina y el Caribe.
- La agroexportación peruana genera externalidades positivas y efectos de desborde en otros sectores.
- El sector agroexportador alienta migraciones de zonas altoandinas pobres a ciudades intermedias.
- El sector mejora sustancialmente la educación y la salud a menores costos.
- La demanda interna del sector genera demanda en otros sectores. (Léase, efecto multiplicador positivo)
- Es fundamental retomar la agenda de competitividad del sector agroexportador, mediante la cartera de proyectos de irrigación por más de 500 mil hectáreas, que propiciarían el crecimiento de la agroexportación en cerca de 200%, y la generación de más de 6 millones de empleos nuevos directos e indirectos.
Todo eso – y más – dijo Luis Carranza en el último SIAGRO 2025.
Ahora veamos lo que dijo Diego Macera en el último “Agro… ¿cómo vamos?” el 3 de marzo pasado:
- El agro en el Perú es clave en el dinamismo económico y del empleo.
- Las agroexportaciones alcanzaron los US$ 12 mil millones en 2024, contribuyendo a mejorar el bienestar de las personas.
- El año pasado, las exportaciones tuvieron un nivel récord, pero pudieron haber sido mayores. (En el 2025 las exportaciones agrícolas rasparon los US$ 15 mil millones)
- La pobreza de hogares agrícolas ha ido convergiendo a las tasas de pobreza nacional. (Ergo, la pobreza rural está disminuyendo más rápidamente que la pobreza urbana)
- La agroindustria es un buen ejemplo de los frutos de la inversión sobre el bienestar de las personas.
- El empleo formal dependiente – en el sector agroexportador – lleva un crecimiento notable, cuatro veces por encima de la tasa de crecimiento de la población en edad de trabajar.
- En el 2025, el agro destacó por lejos como la actividad con mayor crecimiento porcentual en planilla.
- El Fenómeno El Niño (FEN) podría impactar significativamente la actividad productiva del sector.
- La agroexportación lideró el crecimiento del sector el año pasado.
- El despegue de las agroexportaciones peruanas es una de las grandes historias de éxito de la economía nacional.
- La modernización del agro nacional ha traído también mayor demanda por bienes de capital en el sector. En los últimos 20 años la importación de bienes de capital se multiplicó por seis.
Como se ve, no se necesita ser un experto en fisiología vegetal o fertirriego para opinar acerca del valor económico y social del sector agroexportador. Se necesita – eso sí – objetividad. Ojos de ver… como se dice coloquialmente.
Pero no. La anti-agricultura-empresarial de nuestro país no es objetiva. No quiere ver lo que es obvio.
Al contrario, es ideológica, acomplejada, rencorosa, envidiosa, y amargada.
Después de escuchar a los dos renombrados economistas – Luis Carranza y Diego Macera – esa es mi conclusión. ¡Qué quieren que les diga! Lampadia






